La “República acogotada” para los socialistas
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Textos Obreros
Además de la postura oficial del grupo parlamentario socialista en las Cortes, y que planteó Fernando de los Ríos al presidente de la República, el periódico oficial del PSOE, es decir, El Socialista, sacó un artículo-editorial en su número del jueves 4 de octubre, con el expresivo título de “La República acogotada”. Nos ayuda un poco más a conocer las razones de los socialistas en el momento inmediatamente previo al estallido de la Revolución de octubre.
Para los socialistas las derechas, ni aún en ese momento en el que iban a entrar en el Gobierno, respetaban la República. Es más, su desprecio había aumentado aún más aunque la misma se estaba rindiendo a sus deseos. Pero era algo esperable. Sería pedir mucho que el régimen republicano fuera respetado por las derechas porque, además, no se había hecho respetar. Los socialistas habrían clamado desde hacía mucho tiempo contra los desvíos y claudicaciones de la República. Por esa razón habían sido tildados de sectarios por parte de los republicanos, y arrojados a “extramuros” de la República. El periódico criticaba que los republicanos había transigido con todo, reflejando, claramente, el divorcio que se había producido entre los socialistas y los republicanos desde hacía ya mucho tiempo, pasados los tiempos de la renovada conjunción republicano-socialista. Según esta tesis los republicanos habían esperado algún tipo de apoyo que compensara el divorcio de los trabajadores en relación con la República. Pero la cuestión era que si se había querido ensanchar la base republicana, ¿con quién?; es más, ¿a cambio de qué?. Y aquí se cargaba contra los republicanos por haber hecho pactos, calificados de traición, surgiendo de los mismos una serie de republicanos que, en realidad, no lo eran porque nunca habían escondido su defensa de la monarquía.
Ya no quedaba nada que rescatar del régimen del 14 de abril. Ahora solamente se encontraría un cadáver para servir como botín a la CEDA. Ya solamente cabía que los republicanos hicieran un funeral, volviendo a recordar que los socialistas ya habían avisado de lo que estaba pasando, una advertencia que no se cansaron de repetir durante esos días previos.
El artículo terminaba interpretando como una amenaza al presidente de la República y a la República misma lo que habría afirmado el diario ABC sobre la disolución de la Cámara porque, al parecer, el periódico monárquico había expresado que si era peligroso disolver las Cortes por el uso “atrevido” de una prerrogativa, es decir, interpretamos nosotros, para evitar la llegada de la CEDA al Gobierno, peor sería la disolución por una sedición porque terminaría con las Cortes y con la propia República. En un régimen republicano adecuado el fiscal habría actuado, según el periódico obrero, pero el diario monárquico tendría “bula gubernativa”.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.
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