La UGT ante la tragedia de Courrières en 1906
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Textos Obreros
El 10 de marzo de 1906 tuvo lugar la que hasta ahora sigue siendo la tragedia más terrible en la historia contemporánea de la minería europea. Estamos hablando de la catástrofe de Courrières en el norte de Francia donde murieron 1099 mineros del carbón, aunque las cifras debieron ser mayores porque había muchos trabajadores en situación irregular no registrados. Fue la explosión por ignición de carbón que devastó completamente la mina. La misma pertenecía a la Compagnie des mines de houille de Courrières, fundada en 1852. Era ya una mina antigua porque los pozos se habían abierto en tiempos del Segundo Imperio. La gestión del auxilio fue controvertida y generó una amplia polémica en Francia.
En este apunte recordamos la reacción de la UGT ante esos hechos terribles a través de la nota que se publicó en La Unión Obrera, el órgano de la Unión General de Trabajadores en su número de marzo de ese mismo año.
La UGT responsabilizaba del hecho a la codicia de la burguesía francesa por su “inmoderado afán de enriquecerse, aunque para ello tenga que pasar por montones de cadáveres.”
El dolor y la indignación ante lo que el sindicato español consideró un tremendo crimen habían de servir para condenar al régimen capitalista. El sindicato pensaba que esto se hubiera evitado si se hubiera parado la explotación minera para apagar el incendio previo que se había producido. Al parecer, se piensa que ese incendio no fue la causa de la explosión y que se habían levantado unos barreras para sofocarlo, pero un delegado minero solicitó que nadie bajase a la mina hasta que no se sofocase dicho fuego, pero no se aceptó su solicitud.
Para la UGT a la burguesía no le importaban las vidas de los obreros porque había abundante mano de obra, un ejército de reserva, que necesitado de trabajo, se ofrecía al capitalismo para seguir siendo explotado.
Tragedias como la que había ocurrido generaban muchas lamentaciones de dolor y de lástima, pero no eran más que pura comedia, porque si tuvieran otro carácter crearían un estado de opinión que impidiese se repitieran estas tragedias. El verdadero dolor solamente era sentido por las familias de los obreros.
La UGT aprovechaba para estimular la necesidad de organizarse para combatir estas catástrofes que deshonraba la civilización, y que pasarían a la historia como testimonio del oprobio del régimen capitalista.
El Comité de la UGT enviaba un testimonio de sentimiento a los hermanos obreros franceses, además de condenar al régimen capitalista, animando a los trabajadores de todas partes para que redoblasen sus esfuerzos para conseguir el advenimiento de una sociedad donde no fueran posibles estas catástrofes ni los otros muchos males que sufría el proletariado.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.
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