Los inicios de la planificación económica soviética
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Textos Obreros
Cuando Stalin alcanzó claramente el poder en 1927 se puso en marcha una nueva etapa en la historia de la URSS, caracterizada desde el punto de vista social y económico por la planificación económica, la industrialización y la colectivización del campo. La NEP (Nueva Política Económica) fue oficialmente abandonada en abril de 1929, y la planificación estatal de la economía se presentó y defendió como la alternativa socialista al capitalismo. La planificación suponía la implantación de directrices económicas, que solamente se podían alcanzar mediante el control de la producción industrial y la colectivización de la tierra.
El primer plan quinquenal se inició en octubre del año 1928. Sus objetivos eran la desaparición del sector privado, que había resurgido con la NEP, la autofinanciación de las grandes inversiones industriales ante la falta de créditos internacionales, habida cuenta de la naturaleza del régimen soviético como una isla en un mundo capitalista, la formación de técnicos y mano de obra especializada, el desarrollo de la industria pesada y la construcción de grandes obras públicas e infraestructuras, para hacer que la URSS superase su crónico atraso económico. El fin último era dar un salto cuantitativo y cualitativo.
Para alcanzar estos objetivos descrito se movilizó a la población casi de una forma militar y se obtuvieron unos resultados espectaculares: el número de obreros se dobló en cinco años, así como la producción de carbón y hierro. También aumentó de forma considerable la producción eléctrica, pero en el campo los resultados no fueron los esperados, ni mucho menos.
El campo se convirtió en el principal problema económico para los dirigentes soviéticos. Las transformaciones de la NEP habían enriquecido a un sector de los campesinos, los kulaks, que se negaban a la vuelta al comunismo económico con la eliminación de la propiedad privada. El gobierno soviético puso en marcha una serie de medidas para imponer la colectivización, que desembocó en un conflicto con los kulaks. Pero Stalin estaba dispuesto a imponerse y acabar con la propiedad privada al coste que fuese. Si en 1928 solamente el 5% de las tierras formaba parte de los koljoses, o cooperativas y de los sovjoses, o granjas del Estado, en 1937 ambas agrupaban el 97%, es decir, que la transformación en una escasa década fue radical. Los kulaks sufrieron la represión. Miles de campesinos murieron en la deportación. Pero, además, la producción sufrió, ya que la producción ganadera se hundió y el campo se quedó sin los trabajadores más cualificados. El único resultado positivo en lo económico fue la mecanización en la producción cerealista.
El segundo plan quinquenal estuvo vigente entre 1933 y 1937. En los años treinta se puso en marcha el estajanovismo, ideado por el minero Stajánov, buscando el incremento de la productividad laboral bajo el principio de la iniciativa de los trabajadores. Sus resultados fueron también impresionantes: se dobló la producción industrial y la agraria, por fin, creció. Las condiciones de vida de la población mejoraron sustancialmente, asentándose el sistema soviético.
El tercer plan quinquenal (1937-1942) tuvo que ser modificado en 1941 cuando la URSS fue invadida por la Alemania nazi, para cubrir las necesidades de la guerra.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.
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