La huelga de tranvías de Barcelona
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Textos Obreros
En 1951 se produjo un hecho que se puede calificar de extraordinario por ser una de las primeras protestas y casi masiva no sólo en Barcelona o Cataluña, sino en toda España en plena dictadura franquista.
La causa que precipitó la denominada huelga de tranvías tiene que ver con el aumento del precio del billete y la generación de un agravio comparativo que se establecía con el precio del mismo billete en Madrid. Pero como causa más profunda se encontraba el intenso malestar de una población cansada de tantas carencias que se padecían doce años después de haber terminado la guerra.
El acontecimiento que duró dos semanas fue muy original porque, en realidad, nadie se declaró en huelga. Lo que ocurrió es que se dejó de coger el tranvía, y eso, efectivamente, no era delito ni en la dictadura.
La huelga fue pacífica, fue la respuesta de la ciudadanía ante tanto padecimiento y, además, concitó la simpatía de gran parte de los falangistas. El gobernador, Eduardo Baeza Alegría, fue sobrepasado por los acontecimientos y el capitán general se negó claramente a intervenir porque no se podía reprimir a ciudadanos que en realidad lo único que hacían era no coger el tranvía. Aún así, el gobernador sí recurrió a la fuerza, y la Guardia Civil se empleó en unos enfrentamientos que causaron doce muertos. Madrid decidió destituir al gobernador, pero también al alcalde, José María de Albert Despujol, pero, además, se anuló la subida de precios. Así pues, en realidad, la huelga fue un éxito.
Una huelga similar tuvo lugar en 1957, durando unos doce días, y contando, esta vez, con el apoyo de la intelectualidad catalana, especialmente a través del historiador Jaume Vicens Vives.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.