El Sindicato de Riotinto a las organizaciones obreras de España y al Gobierno (1914)
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Textos Obreros
En esta pieza nos hacemos eco de dos documentos muy importantes del movimiento obrero onubense en Riotinto, uno dirigido a las organizaciones obreras del país, y otro al Gobierno de Dato, en mayo de 1914, en relación con la situación existente en las minas. Creemos que es importante aportar estos materiales porque, en primer lugar, nos ayudan a entender la intensísima y casi constante conflictividad social en la región, pero también sobre la forma de proceder del sindicalismo.
Con fecha de 26 de mayo de 1914, el Sindicato de Riotinto expresaba públicamente que la Compañía no había dejado de provocar a los trabajadores ni un solo día, y en ese momento había lanzado al paro a seiscientos trabajadores, coaccionando a los demás. El Sindicato anunciaba que iba a reaccionar.
En respuesta, Riotinto se había llenado de elementos de la fuerza pública y el Sindicato anunciaba que al día siguiente la zona estaría en estado de sitio. Pero también se avisaba que el Sindicato no se iba a rendir. Se habría avisado anticipadamente al Gobierno y no se había respondido. Se había reclamado a la dirección de la Compañía sin recibir respuesta más que con nuevos atropellos.
No se convocaba a una huelga porque se consideraba que en ese momento era temerario, sino al sabotaje general contra la producción.
La apelación a las organizaciones obreras españolas tenía que ver con el hecho de que se quería que fueran testigos de la lucha en Riotinto y y porque se esperaba que los obreros fueran asesinados “cobardemente por la espalda”. Pero se avisaba que la lucha se mantendría hasta que no quedara un solo de los trabajadores en pie.
Se creía que en Riotinto podía pasar lo que hacía muy poco había acontecido con los mineros de Colorado. Pero no importaba, se insistía. Los diez mil afiliados al Sindicato, que no se habían alejado ni un solo momento de la organización, iban a formar un ejército que el día 1 de junio entraría en la lucha.
Además, se pedía ayuda económica para hacer frente a la situación.
Por su parte, a Eduardo Dato se le envió una nota en la que se quería poner de relieve una vez más el abandono en que tenía el Gobierno a los obreros de Riotinto, y que era la causa de que surgieran conflictos constantemente, porque se interpretaba que solamente por la pasividad demostrada por parte del ejecutivo se podían explicar los atropellos constantes de la Compañía.
A continuación, se detallaban los hechos que justificaban la actitud del Sindicato:
1. El despido de nueve obreros de la cernidora Cenda, por exigir el cumplimiento del laudo.
2. La negativa de conceder la jornada de ocho horas al personal del interior del túnel de Naya, lo que habría motivado la huelga de 400 obreros de ese departamento, que solamente pedían trabajar en las mismas condiciones de jornada que los obreros del interior de los demás departamentos.
3. La suspensión de 16 obreros del a contramina “San Dionisio” por producir 20 céntimos de real menos que el jornal en libreta señalado.
4. La suspensión de 50 a 54 obreros del nuevo pozo de “San Dionisio”, parado por obligarles a pasar por la Agencia de colocación, y que, en ella, al solicitar trabajo, debían firmar su conformidad con el servicio médico de la Compañía.
5. Que el gobernador civil de la provincia de Huelva no tenía más informes que los que le suministraba la Compañía, siendo en extremo parciales en relación con los trabajadores.
6. Que los alcaldes, lejos de intervenir en los conflictos, los rehuían, favoreciendo los intereses de la Compañía.
7. Que el Gobierno no habría contestado ni a una sola de las cartas y telegramas enviados.
8. Que, a pesar de existir una Real Orden de 1913, exigiendo a los alcaldes la constitución de las Juntas locales de Reformas Sociales, éstas seguían sin ser constituidas.
9. Que la Compañía había organizado últimamente una Agencia de colocación por la que hacía desfilar a todos los obreros, obligándoles a aceptar el servicio médico de la Compañía. 10. La negativa que daba de validez o legalidad a los certificados de los médicos del Sindicato.
Así pues, en ese momento estaban parados en Riotinto, los siguientes trabajadores:
-De los anteriores conflictos, 60.
-De la cernidora Cerda, 9.
-De la contramina “San Dionisio”, 16.
-Del pozo nuevo “San Dionisio”, 54.
-Del túnel de Naya, en huelga, 400.
-Total 539 obreros parados.
Por eso se solicitaba una urgente intervención gubernamental para evitar la “guerra” que forzosamente, se avisaba, se desencadenaría el 1 de junio, en toda la región de Riotinto, contra la Compañía.
El Sindicato pensaba que esa intervención debía consistir en obligar a la Compañía a admitir a los trabajadores últimamente despedidos y a que cumpliese el laudo y la ley de la jornada minera. Además, el Gobierno debería aprobar una Real Orden prohibiendo a la Compañía que explotase el servicio médico que había suspendido el 1 de enero y que ahora quería imponer a toda costa.
Además, se decía que, como a la hora de las responsabilidades tan solo se culpaba a los obreros, se hacía público el documento, culpando al Gobierno de todo ello porque no había tomado ni una sola resolución contra la Compañía ni contra las autoridades y mucho menos contra el gobernador civil de Huelva, que siempre procedería contra los obreros y el Sindicato.
La nota al Gobierno era anterior al manifiesto dirigido a las organizaciones obreras porque era del día 2 de mayo. Así se entiende aquel porque no habían recibido respuesta desde Madrid.
Hemos trabajado con el número 1831 del 29 de mayo de 1914 de El Socialista.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.