La presión patronal contra la protección social de los trabajadores: el caso francés en 1921
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Tribuna Libre
Creemos, con cierta ligereza, que la creación de organizaciones e instituciones que favorecían el desarrollo de una legislación sociolaboral, de arbitraje, etc, así como la aprobación de esa legislación constituyó un proceso inevitable y de fácil implantación especialmente después de la Gran Guerra. Nada más lejos de la realidad. Conseguir crear esas instituciones u organismos en los niveles locales, nacionales e internacionales y también que se aprobaran leyes, decretos y reglamentos en favor de los trabajadores, por una mayor equidad salarial y en favor de unas condiciones de trabajo dignas fue una tarea ardua, con muchas luchas, conquistas, sinsabores y retrocesos. No debe olvidarse que los poderes económicos y políticos, en ocasiones también, hicieron todo lo posible por retrasar estos avances o para impedir su puesta en marcha en toda su extensión.
En nuestros trabajos hemos visto las resistencias, por ejemplo, para el caso español, de la reforma de las ocho horas laborales o para el desarrollo de los comités paritarios, a pesar de ser una iniciativa desde el poder político y en una dictadura, además.
En esta pieza nos hacemos eco del caso francés en relación con la recién creada Organización Internacional del Trabajo (OIT).
Gracias a la fuente imprescindible que fue Aimé Floreal en Francia para El Socialista conocemos la campaña que la patronal francesa lanzó contra dicha organización.
La Confederación Patronal puso en marcha, en efecto, una campaña periodística contra la OIT en el año 1921. Uno de los diarios más reaccionarios, La Liberté, llegó a publicar un dibujo denigrante contra Albert Thomas, la figura clave de la OIT, y destacado socialista francés que, además, había estado en el Gobierno en plena Primera Guerra Mundial.
La clave estaba, al parecer, en el tema agrario. La prensa de derechas estaba presionando a la comisión parlamentaria agraria francesa para que el gobierno ordenara a sus delegados en Ginebra que se abstuviesen de participar en las deliberaciones en esta materia. Los diputados socialistas habían protestado por esto porque la decisión se había tomado en la comisión sin asistencia de los miembros del partido socialista.
Pero, además, los diputados socialistas expresaron que si el gobierno aceptaba lo expuesto por la comisión negando a la OIT competencias en agricultura, se estaría dando un lamentable espectáculo al alinear a la República francesa con los países reaccionarios que negaban protección social a los trabajadores agrícolas. En un mismo sentido, se había pronunciado el delegado del gobierno ante la OIT.
Hemos trabajado con el númerodel 12 de noviembre de 1921 de El Socialista (3970)
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.