El Congreso del PSOE de 1918 fue muy importante por el profundo análisis y debate que se realizó de multitud de cuestiones que se plantearon. Fue un Congreso muy exhaustivo, aunque creemos que ha quedado eclipsado por los siguientes donde se produjo la discusión sobre el ingreso o no en la III Internacional, y de resultas tuvo lugar la escisión comunista.
En el planteamiento del programa agrario se trató sobre la pequeña propiedad.
En principio, el socialismo consideraba que la propiedad privada era antisocial o contraria a los intereses de la sociedad en cuanto servía como instrumento para que unos explotasen el trabajo de otros, creando por un lado el salario y por otro la ganancia.
Pero la tierra cultivada por su propietario y/o su familia no podía considerarse como instrumento de explotación, por lo que la expropiación de la propiedad privada que defendía el Partido Socialista no rezaba con la de los pequeños propietarios.
Estos quedarían siempre en completa libertad de seguir poseyendo y cultivando sus tierras, o de venderlas al patrimonio común que, en todo caso, los socialistas consideraban la solución que en la práctica probaría ser la más conveniente.
El objetivo era crear una democracia social.
Hemos consultado esta parte del programa en el número 3367 de 16 de octubre de 1918 de El Socialista.





