Las características e importancia de un periódico obrero hacia 1913
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Textos Obreros
“La grandeza del periódico entraña también la grandeza de la organización”
Los socialistas españoles vivieron siempre muy preocupados por su prensa, especialmente por El Socialista, como muy bien podemos conocer gracias al catálogo que se formó para la exposición de noviembre de 2011, “El Socialista (1886-2011), prensa y compromiso político”, y de obligada consulta para los interesados en esta cuestión y en la propia de la historia del PSOE. Nosotros, por nuestra parte nos hemos acercado en varias ocasiones a la importancia que los socialistas demostraron en las propias páginas de El Socialista a la prensa “hermana” europea, contando las vicisitudes de la misma, y buscando ejemplos y referentes. Pues bien, en octubre de 1913, ocasión del primer aniversario del británico Daily Citizen, el órgano del Partido Socialista planteó en su primera página un largo artículo sobre las características de la prensa obrera, que nos ayuda a seguir profundizando en esta cuestión.
Así era, el 8 de octubre de 1913 el periódico obrero británico cumplía un año y para conmemorar la fecha, la Federación Nacional de Mineros de la Gran Bretaña había acordado realizar un donativo al mismo de 90.000 libras. Era una evidente prueba, para los socialistas españoles, de solidaridad por parte de los trabajadores. Además, desde el inicio de su andadura el periódico había recibido muchos donativos, calculándose por un valor de 1.700.000 francos.
Pero la solidaridad de los trabajadores con su prensa no era patrimonio exclusivo de los británicos. Le Peuple en Bélgica había recibido también ayudas de los obreros del país y de los socialistas alemanes. Por su parte, L’Humanité, el periódico creado por Jaurès, cuando parecía que iba a desaparecer, fue salvado por la solidaridad de los socialistas franceses.
Para El Socialista, la prensa obrera siempre había tenido que batallar duramente para hacer lo que todo periódico tenía que emprender en cumplimiento de su misión: “la conquista del ambiente”. Para conseguir este objetivo la prensa socialista era necesaria porque era quien se ocupaba de la cuestión social.
Pues bien, en realidad, el objetivo del artículo era tratar la cuestión de la prensa socialista, pero en España porque, como bien sabemos, era un problema, porque era muy difícil sostenerla, ya que, es evidente que el movimiento obrero organizado español no tenía la fuerza de ninguno de los países citados. Los obreros españoles, a juicio del periódico socialista, tenían que ser conscientes de que debían comprometerse en el sostenimiento de El Socialista porque a ellos únicamente se podía apelar, ya que un periódico obrero no podía acudir a los recursos que empleaban otros periódicos, como era “halagar viciosas costumbres, favorecer determinados intereses burgueses…”
El periódico socialista no podía publicar noticias de toros porque estaba en contra de esta fiesta, y eso ya le restaba lectores, habida cuenta de la importancia de la misma en aquella España.
Pero tampoco podía publicar informaciones “folletinescas”, llenas de efectismos, de morbo, diríamos hoy, sobre crímenes, es decir, no podía hacer un periodismo sensacionalista. Eso también quitaba lectores.
El no publicar las listas de la lotería también apartaba del periódico a un público enorme que esperaba del azar, en la inercia lo que debía “dar honrada y sanamente la actividad de los brazos y del cerebro en la noble lucha de la industrial, de la idea, del trabajo”.
Por su parte, la extensión de las informaciones obreras, si bien atraían a los trabajadores, desagradaban al lector burgués, pero también al “lector banal”, que no buscaba complicaciones en la lectura de un periódico.
El Socialista tampoco publicaba cupones porque constituían un desprestigio, tanto para los que leían como para los que escribían, desde el momento que se tenía más interés la probabilidad de un regalo que la lectura.
Todo eso era interpretado como un ejercicio de dignidad, que se vinculaba también con el hecho de no admitir ninguna subvención de procedencia indecorosa, manteniendo la independencia para poder “atacar todo lo malo y todo lo injusto”. Un periódico obrero no podía hacer reclamos a empresas que explotaban a sus trabajadores o que se enriquecían por medios indignos, por lo que tampoco aceptaban anuncios de los mismos.
Entonces, ¿cómo se podía sostener El Socialista? Pues con lo que había hecho grandes a otros periódicos europeos y americanos de signo socialista. Con el “entusiasmo, el amor al ideal, la conciencia de los trabajadores”. Serían, por lo tanto, los obreros los que debían sostener al periódico.
Hemos trabajado, además de con el libro citado al principio del artículo, con el número 1604 de octubre de 1913 de El Socialista.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.