Sobre el valor de la propaganda en relación con el Retiro Obrero
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Textos Obreros
No hace mucho prometimos regresar a Manuel Vigil Montoto y a su intensa preocupación por concienciar a los trabajadores de la importancia de que vigilasen el cumplimiento de la ley en cuanto a las cotizaciones para el Seguro del Retiro Obrero. Pues bien, cumplimos nuestra promesa y regresamos a este imprescindible socialista y sindicalista asturiano en el ámbito de los derechos sociales.
En diciembre de 1928, Vigil Montoto publicó un extenso artículo en El Socialista, titulado “Los malhechores del retiro obrero”, donde profundiza sobre los problemas que supuso la implantación de esta fundamental reforma de signo social.
Así es, cuando se implantó en España el seguro obligatorio de vejez fue acogido con indiferencia, pero tanto por parte de los patronos como de los obreros, siempre según nuestro protagonista. Pero también era cierto que una parte de la patronal, consciente de que a partir de su implantación tenía que cotizar, comenzaron a combatirlo, sin olvidar que hubo otros que lo aceptaron. Por parte de los obreros, además de la inicial mayoritaria indiferencia, también hubo quienes fueron conscientes de la importancia del seguro y se dedicaron a difundir dicha importancia.
Las campañas patronales contra el seguro provocaron que las obreras a favor se intensificasen. Esa tensión, así como la preocupación del Instituto Nacional de Previsión y de las Cajas Colaboradoras, hicieron que la afiliación al seguro aumentase a medida que pasaban los años.
Pero a la altura de 1928, Vigil Montoto calculaba que aún había un 40% de población obrera sin afiliar, con los perjuicios que eso les ocasionaría cuando se jubilasen. Ese era un grave problema. Había quienes con pretexto de alcanzar beneficios inmediatos estaban trabajando contra el sistema de retiros, basado en la capitalización, haciendo el juego a los adversarios del mismo en el campo patronal.
También había quienes defendían que la pensión de vejez fuera de mil pesetas pagaderas al año, inmediatamente a quienes cumplían sesenta años y no tuvieran ingresos anuales superiores a doce mil pesetas. Pero para eso, calculaba Vigil Montoto, harían falta mil millones de pesetas anuales desde el primer año. También había quienes afirmaban que el régimen del retiro obrero era gravoso para los patronos si que reportase ningún beneficio positivo a los trabajadores de menos de cuatro mil pesetas al año, lo que desmentían los hechos.
Vigil no negaba que pudiera existir buena fe en los que siendo asalariados defendían estos planteamientos, pero manifestaban una falta de preparación para tratar estas cuestiones.
Vigil dedicaba una parte sustancial de sus artículos, intentando ser muy didáctico, a refutar con ejemplos y cálculos todas los planteamientos contrarios al seguro de capitalización, especialmente para demostrar a los asalariados que no vigilaban que se cotizase por ellos, es decir, a los indiferentes, que debían darse cuenta del error que cometían.
No podemos dudar, insistimos, que Vigil Montoto ha sido en la historia española de los seguros sociales una figura capital, un personaje que dedicó gran parte de su vida a luchar por ellos. Seguiremos.
En la hemeroteca de El Obrero podemos encontrar nuestras aportaciones sobre esta cuestión, y también podemos consultar el número 6206 de El Socialista del 11 de diciembre de 1928.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.