Antecedentes del socialismo portugués desde la visión española
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Textos Obreros
Hace unos años comentamos en El Obrero un texto sobre la figura de Azedo Gneco, padre del socialismo portugués, publicado en las páginas de El Socialista, en octubre de 1929, y donde aludíamos a que también se incluía, además de un texto de este personaje, y dos reseñas sobre los antecedentes del socialismo en Portugal y la fundación del Partido Socialista. Pues bien, aprovechando la coyuntura sobre la contundente victoria del socialismo en el país vecino, comentamos hoy la parte de los antecedentes, y sin olvidar que ya en estas mismas páginas hemos dedicado cierta atención a la historia del socialismo luso, como podrá comprobar el lector interesado en la hemeroteca.
En el año 1872 se fundaría en Lisboa la Sociedad Fraternidad Obrera, que creció muy pronto. La Fraternidad estaba integrada por asociaciones de oficios en donde se trataban las cuestiones que les afectaban.
Unos meses después se fundaría la Asociación Fraternidad Obrera de Oporto, sobre semejantes bases de la lisboeta, y como ella con un rápido crecimiento.
El periódico socialista español se preguntaba el motivo que llevó a asociarse a tantos millares de trabajadores portugueses. La subida de los salarios era la principal aspiración de aquellos obreros, y el plan para realizarlo pasaba por la huelga, iniciada por un oficio con la ayuda de los demás, seguida por otro en iguales condiciones, y así sucesivamente. Pero esa táctica era considerada desde la perspectiva socialista como simplista, aunque se excusaba porque aún no existía entre dichos trabajadores una “verdadera conciencia de clase”.
Al parecer, se inició el “plan huelguístico” por los metalúrgicos de Lisboa, y luego siguió otra huelga del personal de las tres fábricas más importantes de tabaco de Oporto. Ambas huelgas, que costaron muchos sacrificios, se perdieron. De la huelga en Lisboa surgió la Sociedad Cooperativa de producción “Industria Social”, que luchó y vivió durante muchos años. La de los tabaqueros, en cambio, tuvo como consecuencia la dispersión de los trabajadores y el debilitamiento de la Asociación de la Fraternidad Obrera, un hecho que también habría ocurrido con la Fraternidad lisboeta.
El problema, según este relato, partía de que los trabajadores todavía no tenían muy clara la cuestión de la emancipación obrera, de la mencionada conciencia de clase. En la decadencia de ambas Fraternidades quedaría un grupo de hombres conscientes, que ya conocían las ideas de la Primera Internacional, y que serían los que crearían la AIT de la Región portuguesa.
Seguiremos….
Hemos trabajado con el número 6455 de El Socialista, de 17 de octubre de 1929.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.