Friedrich Adler (1879-1960): el peligro de la guerra y la Rusia soviética
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Textos Obreros
En abril de 1931, Friedrich Adler publicó un artículo sobre el proceso de Moscú y la Internacional Obrera Socialista en la revista Der Kampf, de la que era editor. Una de las partes de dicho artículo tenía por epígrafe, “El peligro de la guerra y la Rusia soviética”. Los socialistas españoles, al calor de las publicaciones que habían realizado una apología de la revista militar que se había celebrado con motivo del primero de mayo en Moscú, quisieron glosar esta parte del artículo en El Socialista. Debemos recordar, antes de dedicarnos a esta cuestión, que Friedrich era hijo de Víctor Adler, uno de los pilares de la Socialdemocracia austriaca, y que tendría una azarosa vida a causa del asesinato que cometió en un restaurante vienés en octubre de 1916 del ministro-presidente de Austria, el conde Karl von Stürgkh. Sentenciado a muerte, se la redujo la pena a 18 años, para ser liberado en la revolución de 1918.
El periódico obrero español se hizo eco del epígrafe del artículo, porque creía que no había llamado mucho la atención de los socialistas, a pesar de que había sido escrito por el secretario general de la Internacional Socialista y porque era más que una simple protesta contra la “innoble comedia representada en Moscú”.
Adler recordaba en su trabajo que la Internacional Socialista había combatido siempre de forma categórica toda veleidad de intervención militar en los asuntos internos de la Unión Soviética, pero ese peligro no era el único. En los últimos años había aparecido otro nuevo, y procedía de la política militar de la Rusia soviética, siempre según el autor austriaco, de las esperanzas nacidas de una guerra revolucionaria en las cuales estaba basada dicha política.
Adler expresaba que los bolcheviques sabían muy bien que la Internacional Obrera Socialista deseaba sinceramente defender la Rusia soviética, pero se sentían descontentos porque exigían de las masas obreras socialista algo más. Exigían que esas masas los siguiesen si en Moscú se decidía empeñar al proletariado mundial en una nueva guerra, y ahí era donde los caminos se separaban.
El doble peligro -las tendencias intervencionistas de los gobiernos capitalistas y las esperanzas del gobierno ruso en una guerra revolucionaria- generaba una situación trágica.
Los socialistas no tenían más confianza en el gobierno de Moscú que en los dictadores de los países capitalistas. Temían que si los soviéticos estaban convencidos de la necesidad de una guerra revolucionaria utilizasen el conocido truco consistente en hacerse pasar por víctimas de una agresión. Si la Internacional se hallaba dispuesta a defender a la Rusia soviética, también estaba firmemente resuelta a no permitir a los dirigentes soviéticos a que la envolviesen con sus manejos en una guerra revolucionaria.
Los socialistas españoles sacaban como conclusión que de las palabras de Adler se desprendía que no creía en modo alguno a Moscú cuando afirmaba que todos los preparativos militares estaban destinados a defender a la URSS contra un ataque, pero, además, que la Internacional socialista no solamente debía luchar contra la intervención sino también contra el segundo peligro.
Según Adler el peligro de guerra por parte de los soviéticos no parecía inminente, pero si fracasaba el quinto plan quinquenal se podría pensar en la guerra como una última carta, por lo que la Internacional debía estar muy atenta.
El periódico socialista español afirmaba que por lo que se sabía desde Rusia había una lucha en las altas esferas entre los partidarios de la guerra y los más prudentes, que no sólo confiaban en el éxito del plan quinquenal sino que temían que los obreros y los campesinos rusos, acordándose de los consejos de Lenin, convirtiesen la guerra exterior en una guerra civil.
En todo caso, El Socialista quería recalcar el pronóstico de Adler sobre lo de la última carta del juego bolchevique, y la advertencia a los socialistas para que estuvieran alerta. El primero de mayo, totalmente militar, celebrado en Moscú, confirmaba la gravedad de lo que decía Adler.
Hemos trabajado con el número 6961 de El Socialista, de 2 de junio de 1931.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.