El sindicalismo belga frente a la dictadura franquista a principios de los sesenta
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Textos Obreros
El movimiento obrero belga desarrolló una clara aversión hacia el franquismo. Las principales organizaciones que constituían la F.G.T.B y el Partido Socialista Belga aprovechaban, cuando no las suscitaban, todas las ocasiones posibles con el fin de intentar apoyar al pueblo español a reconquistar la libertad y para oponerse a cualquier concesión o complacencia hacia el régimen franquista.
En este sentido, a principios de los años sesenta la Central General de Servicios Públicos, miembro de la mencionada F.G.T.B., se distinguió por sus constantes testimonios de solidaridad. En el último Congreso que había celebrado adoptó una moción de rechazo a toda colaboración de la España franquista en los organismos internacionales o regionales de carácter político, militar o económico.
Por su parte, el Sector de Telégrafos y Teléfonos de la C.G.S.P., reunido el 6 de abril de 1962 en Bruselas, después de haber tenido conocimiento de los rumores relativos a la aceptación eventual de la España franquista en el Mercado Común, se opuso a esta eventualidad porque se consideraba que eso reforzaría al régimen y constituiría una afrenta a los demócratas que pagaban con su libertad la lucha que sostenían contra Franco. Por eso, encarecía a los organismos superiores de la C.G.S.P. que se opusiesen por todos los medios a dicha integración.
Por fin, en el semanario L’Action de Charleroi, en fecha tan significativa como el 14 de abril se publicó un artículo con motivo de la Conferencia Internacional de Roma en favor del pueblo español donde se rendía un homenaje a los combatientes antifascistas, refiriéndose a las batallas de Madrid y Guadalajara de la Guerra Civil, además de recordar el papel del antiguo Partido Obrero Belga en favor de la República y del pueblo español. Pero el artículo no se quedaba en recordar ese pasado sino también en lanzar un llamamiento al conjunto del movimiento obrero internacional para que saliera de su letargo y renovase su tradición solidaria. Además, en dicho artículo se pedía un esfuerzo pedagógico hacia las nuevas generaciones para explicar qué fue y significó para el proletariado internacional la Guerra Civil española porque su sentido se desfiguraba frecuentemente.
El texto terminaba pidiendo que cada uno hiciera un examen de conciencia, incluidos los países democráticos, sobre lo que se había hecho y lo que se hacía para ayudar al pueblo español porque apenas se osaba formular esta cuestión. Y mientras tanto el fascismo seguía agarrado al flanco de Europa, de una Europa que se consideraba como enferma. Mientras existiese esa situación en España todos estarían en peligro.
Defender al pueblo español era defenderse todos.
Hemos trabajado con el número del 3 de mayo de 1962 de Le Socialiste.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.