La situación de los torreros de faros en las primeras décadas del siglo XX
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Textos Obreros
La situación del Cuerpo de torreros de faros en las primeras décadas del siglo XX puede ser calificada de muy dura. Consiguieron reunirse en mayo de 1932 por vez primera porque nunca hasta entonces habían conseguido autorización para hacerlo con el fin de debatir e intentar buscar propuestas de solución para sus problemas. Sus superiores jerárquicos nunca accedieron a atender sus demandas. La llegada de la República facilitó, al menos, que pudieran ejercer su derecho a juntarse y reclamar.
El Cuerpo de torreros siempre fue víctima de los momentos en los que había que aminorar el gasto público. En los veinte años anteriores a 1932 el Cuerpo había mermado en un 25%, con la particularidad de que los faros, en cambio, habían aumentado.
El servicio de un faro era duro por muchas razones. En primer lugar, estaba el servicio nocturno que podía llegar a ser de siete horas, no pudiendo disfrutar, además, del descanso dominical ni de festivos. Había momentos de semanas enteras de guardia. La jornada laboral diaria podía llegar a ser de unas quince horas, algo ya inaudito en ese momento.
Las comunicaciones con los faros eran muy deficientes, llegándose al extremo de que en los faros se pasaba hambre y sed, y de no era raro que enfermos careciesen de asistencia facultativa.
Los fareros en 1932 demandaron que esta situación cambiase claramente. Solicitaron que se hiciera una reforma del reglamento para terminar con las situaciones denigrantes que padecían. No olvidemos, por otro lado, que se trataba de trabajadores (funcionarios) que habían tenido que formarse y demostrar una capacitación profesional que costaba adquirir. Además, insistían en acusar el carácter civil del cuerpo y su significación internacional, solicitando que se les eximiese del uso de insignias, distintivos y uniforme.
El Cuerpo de torreros de faro tenía una antigüedad de ochenta años a la altura de 1932, y los funcionarios desde entonces habían demostrado su valía en un trabajo muy duro y fundamental para la navegación, y con incontables actos de salvamento.
Los socialistas consideraban que era hora de que el Gobierno se pusiese a pensar en la reorganización del Cuerpo de torreros de faro, de que se redactase un nuevo reglamento, con el fin de dignificar profesionalmente a estos funcionarios.
Hemos consultado como fuente el número 7266 de El Socialista, de 21 de mayo de 1932.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.