En esta pieza nos vamos a referir a un hecho poco habitual en los conflictos laborales de los primeros decenios del siglo XX, esto es, que una autoridad municipal, en este caso un alcalde, acuse a la patronal y defienda a los trabajadores. Pues bien, eso ocurrió entre 1906 y 1907.
En la sesión del 12 de enero de 1907 del Instituto de Reformas Sociales el alcalde de la localidad onubense de Calañas refirió su intervención en una huelga ocurrida en la mina “El Perrunal”. Según sus informes la huelga era “justísima”, que los obreros se comportaron en la misma con toda corrección, que merced a su mediación y de la Guardia Civil, la Sociedad Minera aceptó una solución beneficiosa para los trabajadores, comprometiéndose, además, a no despedir a ninguno. Pero una vez reanudado el trabajo, se despidió a los trabajadores que más se habían significado en la huelga.
En consecuencia, el alcalde explicó que se había puesto en contacto con la Sociedad para que se cumpliesen las condiciones pactadas, pero la misma se negó.
Para los socialistas desde El Socialista se trataba de un hecho muy interesante porque se consideraba que era la primera vez que un alcalde acudía al Instituto de Reformas Sociales acusando a los patronos por su actitud hacia los obreros.
El Instituto decidió que estos hechos se pusieran en conocimiento del gobernador y de los Tribunales. Los vocales obreros opinaron que la denuncia debía ser formulada directamente por el Instituto pero no se aceptó su propuesta.
Hemos consultado el número 1133 del 22 de noviembre de 1907.





