El movimiento obrero jerezano y los accidentes laborales en el campo (1930)
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Textos Obreros
La legislación sobre accidentes de trabajo en vigor en 1930 no cubría todos los que se producían en relación con las labores del campo, algo que, un poco después cambió gracias a la labor de Largo Caballero al frente del Ministerio de Trabajo, un asunto que hemos tratado en las páginas de El Obrero.
El problema residía en el artículo 146, número 5 del Código de Trabajo porque aunque establecía que los beneficios de la ley de trabajo se extendían a las explotaciones agrícolas, forestales y pecuarias, pero siempre y cuando se cumpliesen las siguientes condiciones:
- Que en dichas explotaciones estuviesen contratados constantemente más de seis obreros.
- Que en dichas explotaciones se emplease maquinaria agrícola movida por “motores inanimados” (es decir, ni por la fuerza animal ni humana).
Pero tenemos que tener en cuenta dos cuestiones relativas a la España del momento. No había muchas explotaciones con un personal fijo. La mayor parte de los trabajadores agrícolas, especialmente en el centro y sur de España, eran temporales, contratados para los momentos clave de las faenas agrícolas como la siembra, la cosecha, la vendimia o la recogida de la aceituna. Pero, además, el nivel de tecnificación del campo español era bajísimo. En conclusión, la mayor parte de los trabajadores agrícolas no estaban cubiertos por la ley de accidentes de trabajo como lo estaban los obreros industriales.
Pues bien, el movimiento obrero de Jerez de la Frontera se movilizó en el verano de 1930 contra esta situación: la Agrupación Socialista, la Sociedad de Oficios Varios, Pintores, Toneleros, Panaderos, Viticultores, Inquilinos, Arrumbadores, Ferroviarios, Carpinteros, Artes Gráficas, Molineros y Cargadores de cereales, y el Consejo de administración de la Casa Colectiva. Redactaron una instancia para remitírsela al ministro de Trabajo con el fin de que la legislación de accidentes de trabajo se hiciera extensiva a los trabajadores del campo.
Los obreros organizados jerezanos recordaban que había muy pocas explotaciones agrarias en la zona con más de seis obreros fijos. Los trabajadores estarían parados durante mucho tiempo. Era verdad que en los principales cortijos se empleaba a muchos obreros, pero, como hemos indicado, solamente en los momentos de gran trabajo, y no mantenían más de seis trabajadores fijos. Los mismo ocurría con los trabajadores en la ganadería.
Este análisis y la información de la movilización jerezana fueron realizados por el destacado socialista Antonio Roma Rubies en el número del primero de agosto de 1930 de El Socialista.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.