Un recordatorio sobre la acción política desde 1912
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Tribuna Libre
El socialista Benito Luna, reflexionando sobre la clase media, en un artículo publicado en Vida Socialista en septiembre de 1912, nos ofrece una serie de razones sobre la importancia de la acción política, y que, creemos, nunca está de más recordar en las páginas de un periódico en su sección de opinión.
Algunos creían en 1912, y ahora, creemos también, que la acción política se reduce exclusivamente a tomar parte en las elecciones como electores o elegibles. Pero esto sería un error, tanto en aquella fecha, según Luna, como creemos nosotros hoy en día. Y convenía desvanecer este error para evitar que la imposibilidad inmediata de intervenir con éxito en esta función causase desaliento en la ciudadanía.
La acción electoral era y es, sin duda alguna, una parte muy importante, claro que sí, pero no resume toda la política, porque esta correspondería la vida entera del Estado, bueno, añadiríamos nosotros, de la Comunidad Autónoma y del Ayuntamiento también. Y se manifestaría en el ejercicio de los derechos que corresponderían al hombre, y a la mujer, como ciudadanos. Y eso sería tan así, que los que se reunían públicamente para reclamar algo a las autoridades o al gobierno, para protestar o propagar ideas o programas, ejercían la acción política. Los que se dirigían a los poderes públicos pidiendo o censurando también realizaban un acto político. Los que se personaban en las oficinas públicas par examinar expedientes expuestos a la revisión de los ciudadanos son políticos también, y hasta los que presenciaban una sesión municipal o de las Cortes estaban ejercitando sus derechos políticos.
Pero lo que no parecía lícito, según Luna, era confundir la política con el maquiavelismo y la “caciquería”. La política debe ser buscada con ansia por todos los ciudadanos y ciudadanas, mientras que lo otro debería ser censurado, no haciéndonos solidarios con las desvergüenzas y atropellos. Si siempre se hubiera procedido así, si se hubiera rodeado de desprecio público a los que se hicieran acreedores de esto, podrían haberse atenuado bastantes males, o por lo menos, no habría ciertos “alardes cínicos de listeza”. Pero parecía que ocurría lo contrario en 1912, ¿y ahora?
Bueno siempre nos gusta fomentar la pedagogía. Gracias.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.
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