La fuerza moral con Indalecio Prieto en relación con la corrupción en el socialismo actual
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Tribuna Libre
Como bien saben los lectores me gusta trabajar con materiales históricos no sólo para investigar y divulgar como historiador, sino que también porque sirven para inspirarme en relación con la opinión.
En esta pieza reflexionamos con Indalecio Prieto hace justo 101 años sobre la fuerza moral con un texto suyo aparecido en el número del primero de mayo de 1924 de El Socialista, y lo hacemos en relación con la corrupción que está azotando al socialismo actual. Como siempre, buscamos fomentar la reflexión con el magisterio de los maestros y maestras, y sin caer en anacronismos.
Para Prieto las fuerzas políticas y obreras no vivían tanto de su fuerza material como de su fuerza moral, que era la que irradiaba mayor influencia. Por eso el objetivo preferente no era tanto conseguir más afiliados sino de “educarlos y disciplinarlos”. Prieto entendía la disciplina no en su dimensión en relación con la obediencia, pero tampoco al respeto de los acuerdos colectivos tomados, sino a la “austeridad y el sacrificio”, cuyo riesgo de quebranto era proporcional al volumen de las organizaciones. ¡Qué actual, don Inda!, ¡qué actual!
Una organización de alud, formada por gentes sin convicción carecen de convicción. En clave actual podríamos decir que afiliarse a un partido y, en este caso, de izquierdas exige convicción y no otro tipo de motivación. ¿En realidad, un militante o un cargo del Partido Socialista que supuestamente comete actos como los que estamos viendo tiene una verdadera convicción socialista?, ¿por qué se afilia uno a un partido, y al Partido Socialista?
Además, Indalecio Prieto nos avisaba que cuando más necesaria resulta la fuerza moral era en la adversidad. “Con ella se salvaría la organización, sin ella, perecería. Esa fuerza moral residiría en la conducta de los dirigentes, limpios de contaminaciones”, así como en la abnegación de los dirigidos, difícil de obtener, seguía Prieto, cuando la afiliación se hubiera basado en la conveniencia y el egoísmo.
Lo escribió en otro contexto, en la Dictadura de Primo de Rivera, pero esas palabras, y sobre todo, ese entrecomillado, son casi eternos.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.
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