Las “dispersas individualidades” del mundo del trabajo: los acomodados
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Tribuna Libre
Continuamos con nuestro ejercicio pedagógico sobre la conciencia de clase empleando el material histórico de la revista Transporte de la Unión General de Obreros del Transporte en su primer número de enero de 1926.
En la revista se hablaba, lógicamente, de trabajadores del transporte, en este caso de chóferes o de taxistas a “forfet” que por disfrutar de una buena colocación no querían asociarse por temor o incomprensión. Eran trabajadores que consideraban a los demás como rebeldes, locos o envidiosos de los ricos y hasta vividores. Intentemos olvidarnos que se referían a los trabajadores de este sector y pensemos en trabajadores acomodados en nuestro presente y sus comentarios sobre los otros obreros reivindicativos.
Pero estarían equivocados en sus apreciaciones. No se podían creer superiores por disfrutar de una posición mejor que el resto de trabajadores. Los hombres se diferenciarían por sus virtudes, su capacidad y no por la calidad del patrón que les explotaba. Había que recordar que:
“todo el que vive de su trabajo es un obrero”
Y que ese hombre trabajador no sería mejor si no procuraba mejorar su condición de asalariado uniéndose al resto de trabajadores, porque, además,
“el obrero aislado sucumbe y no puede por sí solo hacer frente a las demasías del capital”
Además, esos trabajadores en mejor posición cuando la perdiesen por decisión de la patronal no tendrían razón para quejarse porque nada habían hecho en su momento por el resto.
Por todo esto, no había más remedio que en la organización obrera, en el sindicato. Había que ser compañero.
Continuaremos con este material tan sugerente, de hace un siglo justo y de ahora mismo.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.
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