Aznar y el papel decisorio de España en el ámbito internacional
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Tribuna Libre
En estos días estoy viendo el documental “La última llamada” (2025) donde se revisan los “viajes personales y políticos” de los cuatro expresidentes de gobierno vivos de nuestro país.
En el dedicado a Aznar he aprendido una cuestión que me ha gustado de su personalidad, y ha sido su reflexión sobre que los presidentes no deben generar compasión porque lo son porque han deseado serlo. Es, en mi opinión, una verdad innegable. También es interesante su análisis sobre por qué se es presidente de gobierno y sobre qué características hay que tener para ello. Me ha gustado mucho su sinceridad sobre su afirmación de que deseaba ser presidente y sobre la ambición, algo que en este país parece que está muy mal reconocer pero que es necesaria en la vida en casi todos los ámbitos.
Muy interesante son también las apreciaciones de algunos de sus más íntimos colaboradores, sobre todo cuando analizan la personalidad de Aznar en relación con su inicial falta de carisma y sobre la elección que siempre ha hecho del camino difícil, así como de su fuerza de voluntad.
Pero lo que más me ha llamado la atención del documental ha sido su defensa de la importancia de que España tuviera un papel más importante en el plano internacional. Y eso habría ocurrido en dos contextos distintos con dos resultados diferentes, uno que considero harto positivo y otro extremadamente cuestionable y sumamente lamentable por varios motivos. Vamos por partes.
En primer lugar, es de justicia reconocer que la firme actitud de Aznar en un decisivo Consejo Europeo exigiendo un mayor peso decisorio para España en la Unión Europea con vistas a las negociaciones para la última gran ampliación de la misma, fue sumamente positiva. Aznar exigió que España estuviera a un nivel parecido al de las grandes potencias o, al menos, no en el grupo de los pequeños Estados. Ahí Aznar prestó un gran servicio a nuestro país porque eso benefició y beneficia a los españoles en una organización vital para nuestras vidas. No se trataba de que el fuera un protagonista y que tuviera más poder, sino que trabajó para el bien común.
Pero en la segunda vez, en su cercanía estrechísima con Bush y Blair en toda la conocida cuestión derivada del 11-S, Irak, las armas de destrucción masiva y finalmente la guerra, aparecen muchos nubarrones, demasiados. Aznar defiende en el documental que gracias a su labor España estaba en primera línea, en la propia Casa Blanca, en el Congreso de los Estados Unidos, por delante de Francia y Alemania. Es más, Agag, que interviene en el documental y, con todos mis respetos, es el interviniente menos interesante de todos, muy por detrás de Zarzalejos, por ejemplo, llega a decir que si esos dos países hubieran hecho lo que hubieran tenido que hacer y no hubieran puesto tantos impedimentos habrían estado en la foto de las Azores y no Aznar. Y eso era en sí un mérito enorme de Aznar.
El expresidente insiste en la importancia de estar en el núcleo, en la mesa, llega a decir, donde se toman las decisiones y no entorno a la misma viendo como los demás las toman. Al final, al parecer, eso era, insistimos, lo importante, estar en el meollo donde se deciden las cosas en el mundo, pero parece que lo de las supuestas armas de destrucción masiva y una guerra consecuente que, como todas, generó daños ajenos, y luego propios, era casi secundario. Y aquí están los nubarrones. Estar en el centro del poder no se puede hacer, a mi entender, bajo supuestos nada claros (falsos) como los de las armas de destrucción masiva ni haciendo una guerra a un tirano, ciertamente, pero que había sido un puntal defendido por Occidente frente a Irán. Así pues, estimado, expresidente, el fin no justifica los medios, y, además, ¿eso en qué beneficiaba a España, cuando, además, la mayoría de los españoles se había manifestado en contra de la guerra, incluyendo a no pocos miembros de su propio universo político? Lo siento, le beneficiaba a usted que fue protagonista estelar y mediático en el mundo frente a los franceses y alemanes. Si usted prestó un inestimable servicio a España en la Unión Europa, fue catastrófico su papel en todo aquello de Irak, lamentable e injustificable.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.
Lo último de Eduardo Montagut
- La necesidad de los partidos socialistas: reflexionando con Delville
- Sobre el feminismo en el socialismo belga al terminar la Segunda Guerra Mundial
- El Congreso de Quaregnon para el socialismo belga
- Contra el gobierno “comunista” o las denominaciones interesadas
- El método del socialismo utópico, según Plejánov