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A vosotros, estimados jóvenes, que añoráis el franquismo


(Tiempo de lectura: 3 - 6 minutos)

Quizás es importante, estimados jóvenes españoles de hoy, que conozcáis, cuando valoráis tanto a Franco y añoráis su dictadura, que había muchas cosas que no podíais haber hecho en su momento y que hoy podéis realizar con toda tranquilidad, además de poder ejercer derechos impensables en 1975:

  1. No se podía criticar a las autoridades. Tú puedes hacerlo hoy hasta la saciedad de viva voz, escribiendo o empleando las redes sociales y no te ocurre nada. En el franquismo si se te hubiera ocurrido hacer algo parecido, aunque fuera con los medios de aquella época, serías inmediatamente detenido y fácilmente te hubieras llevado algún guantazo en comisaría, y luego te procesarían.
  2. Chicos y chicas, ni se os ocurra acudir a la puerta de alguna sede del Movimiento Nacional (el partido único, eso es, el único) o institución a manifestaros y a gritar contra el secretario general del Movimiento, contra un ministro o contra el mismísimo Franco. Si os pillan, os desloman a palos y luego a un calabozo en los sótanos de la Dirección General de Seguridad de Madrid, a la Comisaría de Vía Layetana en Barcelona, o a cualquier comisaría o cuartel de la Guardia Civil, y de ahí a la cárcel. Había un tribunal específico, el TOP, el Tribunal de Orden Público, que se dedicaba a estas cosas. Y recuerda que no había las garantías procesales de hoy en día. A menos que fueras un niño bien de una buena familia y muy del régimen, te caían muchos años.
  3. Mejor que ni se te ocurriera jovencito o jovencita beber alcohol, ir abrazado a tu novia o novio, ni darte besos ni apasionados ni inocentes “picos”, en la calle. A lo mejor te apetecía jugar con tu novia o tu novio en un banco del Retiro o del Parque de la Ciudadela, pues mejor que tuvieras cuidado porque a lo mejor salías más o menos bien con una reprimenda y una multa, o a lo peor si dabas con un guardia un poco brutote te llevabas otro guantazo, y luego la reprimenda y la multa.
  4. Estimada jovencita, más larga la falda, menos escote, ¿qué es eso de enseñar el ombligo y llevar un “plumas” encima, o unos vaqueros ajustados y rotos, o fumar en la calle? Y a las diez en casa como muy tarde, no ya por la consiguiente bronca familiar sino porque, a lo mejor, un guardia te decía algo sobre qué estabas haciendo en la calle de noche.
  5. ¿Y si se os ocurre juntaros en la calle, un parque o en la puerta de una discoteca y sois, por ejemplo, diez o doce, y más de noche? Eso os parece lo más normal del mundo hoy en día. Pues no, en aquella época no tardaría en llegar la policía, porque eso no se podía hacer. Os pedirían el DNI, etc..
  6. Estimada jovencita, ¿sabías que no tenías los mismos derechos que tus amigos chicos, como tampoco tu madre mayor de edad? ¿Sabes que tu madre no podía abrir una cuenta corriente o firmar un contrato sin el consentimiento de tu padre? Ya ves, lo que hemos avanzado desde entonces en relación con la igualdad, y eso que el camino hay que seguir andándolo.
  7. Te acabas de casar y ¡zas!, descubres que no quieres a tu marido, pero tienes un amigo que te gusta y te enrollas con él, y os pillan. Bueno, pues has cometido adulterio, un delito muy grave, pero bueno, si tu amigo también sufriera lo mismo por el delito podría hasta valer, aunque, “¡ay, qué ver, qué antiguos!”, pero no, aquella sociedad no castigaba de la misma forma al chico, al hombre, ¿por qué?, pues hija, porque la “honra” la llevas tú, y los tíos, ya se sabe, necesitan desfogarse. Es lo que tiene que tú, estimada jovencita de la pulserita patriótica, no seas igual que tu amigo, en el franquismo. Hoy esto del adulterio es como una antigualla, gracias a la igualdad, a los derechos, a tu Constitución, etc. Si engañas es tu problema y el de tu pareja, en vuestro ámbito privado.
  8. ¿Y si tu noviete o marido te pone la mano encima? Pues hija, te aguantas porque algo habrás hecho para merecer el tortazo. Claro que hoy hay tíos que hacen eso también, pero tienes derechos y leyes a las que acudir porque eso es intolerable, como bien sabes. Otra cosa más de eso de los derechos, la igualdad, y la Constitución.
  9. Y tú, chaval que eres homosexual si te pillaban cometías un delito muy grave según la Ley de Peligrosidad Social, es decir, que ibas a la cárcel, eso sí, al final del régimen te metían en cárceles especiales no vaya a ser que contagiaras tu homosexualidad a algún preso joven, además que intentarían curarte porque ser gay era no sólo un delito, sino también una enfermedad. Ahora, aunque seas un homosexual y un niño bien de pulserita y voto conservador, hasta te puedes casar y todo, aunque los tuyos intentaron por todos los medios que no lo pudieras hacer en su día. Pero gracias a que en este país hay fuerzas de progreso que trabajan por el reconocimiento de más derechos y de su correspondiente garantía pues te puedes montar un bodorrio por todo lo grande, porque, “corazón”, estás en tu derecho.

Hay más cosas, pero, fijaos que me he centrado en cuestiones de la vida, de cosas que hoy podéis hacer porque un día muchos españoles y españolas lucharon para tener democracia y libertades, y lo hicieron trabajando, sudando y entendiendo que la violencia no era nunca el camino para hacerlo. Los que emprendieron ese camino fueron derrotados, los terroristas de ambos lados, y los nostálgicos que veían perder sus privilegios y pensaban que llegaría el apocalipsis.

Hoy, por favor, seguid criticando al presidente del Gobierno, porque estáis en vuestro legítimo derecho a hacerlo, el que no tuvieron los jóvenes de vuestra misma edad antes de morir el dictador porque cuando se atrevieron a hacerlo fueron directamente a la cárcel y/o recibieron un porrazo o, en algunos casos también, una bala perdida que acabó con sus vidas.

 

Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.

Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.

 


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