Besteiro y la construcción y administración de las viviendas: la cuestión del coste salarial
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Tribuna Libre
En distintas ocasiones nos hemos acercado a la cuestión de la vivienda desde la perspectiva de Julián Besteiro, y algún día tendríamos que emprender un trabajo monográfico al respecto porque fue uno de los socialistas más preocupados por esta cuestión, especialmente en la década de los años veinte. Hoy queremos insistir por la importancia de aportar materiales históricos sobre un tema tan candente.
Así pues, regresamos a Besteiro y también a esa década con su análisis sobre la construcción y administración de las viviendas, a través de un artículo que sacó en El Socialista en su número del 5 de abril de 1923. En esta pieza nos detendremos en la cuestión de la mano de obra que algunos consideraban clave para entender el encarecimiento de las edificaciones y de los alquileres. Pero seguiremos con más entregas derivadas del razonamiento de Besteiro
Besteiro reafirmaba que la causa principal de la carestía de las viviendas era la carestía de los solares. Por lo tanto, todo proyecto que no partiese de la adquisición de suelo barato edificable no podía contribuir al abaratamiento de los alquileres (la mayoría de los españoles vivía en alquiler).
Repetía que en el caso madrileño las causas del elevado precio de los solares eran al acaparamiento de los terrenos edificables, a los efectos de la Ley del Ensanche y de la lenta y onerosa expropiación de parcelas para la vía pública, el desprecio a las normas de higiene, las licencias abusivas de la construcción y la contradicción en que el Ayuntamiento colocaba a sus arquitectos, autorizándoles a trabajar por cuenta de los propietarios.
A esto se le había contestado que la carestía de los edificios y de los alquileres tenía que ver, en cambio con la elevación de la mano de obra y, sobre todo, por el escaso rendimiento del obrero de la construcción. Ese era un tema que consideraba primordial tratar, y en realidad, refutar.
Para Besteiro la polémica tenía que ver sobre si el acortamiento de la jornada y el aumento del salario suponían un encarecimiento real de la mano de obra y, por consiguiente, debía considerarse como un factor determinante del encarecimiento de las edificaciones.
Los factores que podían determinar el precio de un edificio eran, en principio: el valor del solar, el de la mano de obra y el de los materiales de construcción. Al parecer, se habría formulado una ley en Alemania donde se había estudiado mucho esta cuestión. Se formulaba de la siguiente forma: el precio de los edificios aumentaba en función del precio de los solares, o lo que era lo mismo, el elevado precio de la edificación dependía de la carestía del suelo.
La falta de repercusión en el precio de los edificios de las elevaciones en el precio de los materiales y de la mano de obra se explicaba mediante la compensación de estas causas de aumento por los progresos tecnológicos que se traducían en un abaratamiento en la construcción y por el mayor rendimiento del trabajo, estimulado por la mejora de las condiciones económicas de los trabajadores, esto es, habría un aumento claro de la productividad por la tecnología y por el interés de los propios trabajadores que veían aumentadas sus retribuciones. Así pues, ni los materiales, ni, por supuesto la elevación salarial, encarecían la construcción.
Seguiremos con la consecuencia de estas afirmaciones.
Por otro lado, animamos al lector interesado a consultar la hemeroteca de El Obrero.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.
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