Mecánica cuántica. El demonio cuántico. VI
- Escrito por Emilio Alonso Sarmiento
- Publicado en Tribuna Libre
Aunque en sus encuentros con Niels Bohr, Einstein nunca consiguió dar un golpe definitivo, su reto resultó continuo y estimulante. Movilizó a hombres como Bohm, Bell y Everett, a demostrar y valorar la, por aquel entonces, todopoderosa interpretación de Copenhague de Bohr y, cuando eran muy pocos, los que distinguían entre teoría e interpretación. Y el estudio de la desigualdad de Bell contribuyó, de manera directa o indirecta, al desarrollo de nuevas áreas de la investigación, como la criptografía cuántica, la teoría de la información cuántica y, la computación cuántica. Uno de los más notables de todos estos campos, fue la teleportación cuántica, que se dedica a investigar el fenómeno del entrelazamiento. Aunque parezca pertenecer al reino de la ciencia ficción, en el año 1997, no uno, sino dos equipos de físicos, consiguieron teleportar una partícula. Y aunque sea cierto que la partícula, no se vio físicamente transportada, su estado cuántico sí se vio transferido a una segunda partícula, ubicada en otro lugar, teleportando así eficazmente la partícula inicial, de un lugar a otro.
Después de haber permanecido marginado, durante los últimos 30 años de su vida, debido a sus críticas a la interpretación de Copenhague y, a sus intentos de acabar con su demonio cuántico, la figura de Einstein de ha visto parcialmente rehabilitada. Einstein versus Bohr, tiene poco que ver con las ecuaciones y números generados, por las matemáticas de la mecánica cuántica. ¿Qué significa la mecánica cuántica? ¿Qué nos dice sobre la naturaleza de la realidad? Fueron las respuestas que personalmente dieron a este tipo de preguntas, las que acabaron separándolos. Einstein jamás esbozó una interpretación propia, porque no estaba empeñado en que su filosofía se adaptase a una teoría física.
En diciembre de 1900, los físicos clásicos tenían un lugar para todo y casi todo en su lugar. Entonces Max Planck tropezó accidentalmente con los cuantos y, desde entonces, la física sigue tratando de entenderlos. Cincuenta largos años de “reflexión consciente”, decía Einstein, no nos han acercado un ápice, a la comprensión de los cuantos. Pero él siguió tratando, hasta el final, de buscar consuelo en las palabras del dramaturgo y filósofo alemán Gotthold Lessing, según el cual: “la aspiración a la verdad es más preciosa que su posesión segura”.
Pues eso.
Emilio Alonso Sarmiento
Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.