Inteligencia y no misticismo en el socialismo para Besteiro
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Tribuna Libre
Después de demostrar que el marxismo no era un sistema dogmático en su conferencia de marzo de 1933, Besteiro afirmó que el resorte que movía a las personas que buscaban la revolución social sería de tipo moral.
En el origen de las actitudes rebeldes, y más si eran meditadas y profundas, habría siempre un sentimiento de repugnancia hacia las injusticias y desigualdades, una aspiración para ser suprimidas y reparadas. Por eso afirmaba ese carácter moral.
Pero mientras el socialismo no fuera mas que eso, sería estéril y hasta contraproducente en muchas ocasiones. Por eso, Besteiro desconfiaba de quienes hablaban del socialismo con una especie de énfasis místico porque para ser socialista eso no valía, eso debía quedar oculto como un sentimiento interno e inicial, motivador, añadiríamos nosotros.
El principal problema era que por ese entusiasmo místico y sentimental se llegaba a una especie de superioridad protectora derramando los beneficios de su sabiduría y de la bondad sobre las masas, cuando éstas debían emanciparse por sí mismas, es decir, que Besteiro criticaba a los que podemos denominar profetas del socialismo, por un acusado paternalismo, si se quiere.
También podía ocurrir que se adoptase una apariencia radical que, en realidad, no valdría para nada.
Había que convencerse de que aunque el socialismo nacía o tenía su origen en sentimientos de justicia, en deseos de mejorar, en afectos y estímulos morales, el socialismo era, ante todo, un ejercicio de inteligencia, comprensión, recordando el carácter del socialismo científico, es decir, basado en el análisis.
Seguiremos con el número 7533 de El Socialista, de 29 de marzo de 1933.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.