Los griegos. Heráclito. XXXVI
- Escrito por Emilio Alonso Sarmiento
- Publicado en Tribuna Libre
Durante largo tiempo, se ha mantenido la tesis, de que los milesios estaban únicamente interesados en la pregunta: “¿de qué está hecho el mundo?”, suponiendo que la respuesta, era una sustancia material única, llámese “agua”, “aire”, “fuego” o algo aparte. Esta era la opinión de Aristóteles, quien, buscando antecedentes de su teoría de la cuádruple causación, llegó a la conclusión de que los presocráticos, se ocupaban exclusivamente, de “principios de tipo material”. Esta teoría se impuso en la posterioridad, pero, al limitar su punto de vista de este modo Aristóteles, se confunden quienes, descuidando su declaración de intenciones, ven en su propósito, una historia de la filosofía neutra o aséptica y, no la interpretación del pensamiento anterior, desde las propias inquietudes e intereses (como no puede ser de otro modo en un filósofo)
En aquella época, siguiendo a la filósofa francesa de Clémence Ramnoux, la materia no estaba inventada ni nombrada. La armadura categorial de las cosmogonías y de las antropologías, estaba formada por parejas de opuestos y, en ellas, no se encuentra precisamente, la oposición de la materia y el espíritu. La palabra clave correcta, no es “materia”, para lo cual no tenía término, ya que no conocían ninguna otra forma de existencia, sino más bien “naturaleza”
En suma, mientras que la “phýsis”, es concebida como un poder vivo, divino, autoengendrante y auto constituyente, el recurso a otros principios, para explicar la totalidad de lo real, se hace innecesario. Por otro lado, en los presocráticos se encuentran numerosos ejemplos de elementos, con un alto grado de abstracción material, desde la temprana alusión al “ápeiron” de Anaximandro, hasta los “números” de Pitágoras, el “logos” de Heráclito, la pareja “amor-odio” de Empédocles, el “nous” de Anaxágoras, o el “ser” de Parménides.
De lo dicho se desprende, que la pregunta misma por el “fundamento”, fue mucho más importante que las respuestas, que los presocráticos elaboraron. Normalmente, se suele limitar el estudio de los mismos, a recordar la ingenuidad de su aportación. Lo notable, lo novedoso, fue plantear tal pregunta, en toda su pujanza y extensión y, Tales de Mileto fue el primero que lo hizo. En efecto, la filosofía griega se inició, con una ocurrencia un tanto extravagante: con la tesis de que el “agua” es el origen y la matriz, de todas las cosas. ¿Es realmente necesario mantener la calma, ante una aseveración de este tipo, se pregunta Nietzsche? Su respuesta es afirmativa, por tres razones:
“la primera, porque la tesis enuncia algo, acerca del origen de las cosas; la segunda, porque lo enuncia sin imagen o fabulación alguna; y finalmente, la tercera razón, porque en ella se incluye, aunque sólo en estado de crisálida, el pensamiento “todo es uno”.
Pues eso.
(Continuará)
Emilio Alonso Sarmiento
Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.