Joaquín Mencos opinaba sobre los gastos electorales en España a pesar de que en el momento que lo hizo no podía haber elecciones por el establecimiento de la Dictadura de Primo de Rivera, ya que su escrito se publicó en el número del 12 de mayo de 1924 de El Socialista.
Mencos realizó una serie de observaciones a cuenta de que un político francés había realizado un cálculo sobre lo que iban a costar las elecciones en su país. Al parecer, había calculado que los “burgueses” (imaginamos que se refería a los políticos de la derecha), se iban a gastar entre cien mil y un millón de francos por distrito, según las condiciones de éste. Por su parte, los socialistas se gastarían poco más de la mitad y los comunistas algo menos. Como cada distrito elegía en Francia ocho, diez, doce y aún más diputados, habría diputado “burgués” elegido por menos de diez mil francos y acaso ninguno por más de los cien mil, que al cambio de ese momento vendría a ser, respectivamente, cuatro y cuarenta mil pesetas.
Mencos se preguntaba cuántos diputados “burgueses” obtenían en España sus actas por ese coste y si eran muchísimos los que gastaban infinitamente más de esas cuarenta mil pesetas que como máximo gastarían en Francia.
Explicaba que en España se había dado el caso de algunos que habían gastado medio millón o más, pero no por la carestía de la propaganda o por gastos de desplazamientos, sino por la corrupción del sufragio, es decir, porque se compraban los votos y hasta censos enteros. En Francia se conquistaban las actas de diputados, mientras que en España se compraban.
En este sentido quería demostrarlo con la comparativa con los gastos electorales de los socialistas franceses y de los españoles, habiendo muy poca diferencia. En el país vecino se podía calcular de dos mil cuatrocientas a veinticuatro mil pesetas por diputado mientras que en Madrid (imaginamos que Madrid generaba más gastos) serían menos si se eligieran los 18 diputados de ese distrito.
En conclusión, la carestía de las elecciones españoles se debía a la corrupción reinante.





