La aparente tranquilidad de la campaña
- Escrito por Antonio Campuzano
- Publicado en Opinión
A siete fechas del desbordamiento de los sentimientos, tanto si se da un resultado como si se produce el opuesto, hay una suerte de espera del fogonazo en que se incurre con la sorpresa. No es equiparable con nada una semana de tranquilidad en el desarrollo de actos y eventos el dibujo señalado en la frente de participantes y agentes pasivos del espectáculo electoral.
Aquí no es entendible que solamente con un debate en cadena privada que ha suscitado las únicas unanimidades, que pasan por el triunfo dialéctico de Feijóo, se establezca con ello un axioma de imposible revés que transporte a la alternativa popular a la gobernación de España con la disciplina mansa e higiénica que pudiera parecerse a un designio de procedencia metafísica.
La novelista y dramaturga francesa Yasmina Reza, de origen materno húngaro, saca a relucir en su libro Serge (Anagrama, 2021), con relaciones del protagonista con dos de sus hermanos, un dicho precisamente húngaro que tiene que ver con la sorpresa negativa, un mentís a lo aceptado como natural: “es como despertar del sueño con la mano metida en el orinal”.
Así de horrible y deshonesto para con lo esperado sin posibilidad de sorpresa resultó dramáticamente lo sucedido en las elecciones del 14-M de 2004. Infausto recordatorio por el repertorio de acontecimientos emanados precisamente desde la actualidad gris y llena de mediocridad informativa hasta el momento y que ya tan poco apetece rememorar. Al margen de la tragedia repudiable incluso para el peaje histórico, el acicate sorpresivo siempre asoma detrás de puertas, ventanas y visillos, y puede afectar a cualquiera de las fuerzas en liza.
Sin capacidad para volcar el equilibrio de emociones sobrevenido por la bajamar del debate de Atresmedia pero sin por ello caer en la desidia del comentario del desprecio se encuentra el dignísimo debate de la televisión pública, donde la coalición de gobierno y sus referencias de apoyo parlamentario obtuvieron mano ganadora no ya por cantidad, sino también por calidad y apoyo empático.
A falta de referencias socialistas de la primera hora, es decir, los ejecutivos de los ochenta y noventa, los reservistas de argumento cimentado toman cuerpo en la muy estimable figura del ex presidente Zapatero, de quien se espera, en el peor de los casos de prescripción post aniquilación socialista, la reconducción y el pastoreo ordenado, para evitar la colonización del PP en fincas a nombre del Psoe.
Feijóo abona distintas cosechas en mítines y encuentros con nombres ganadores en autonomías con adscripción socialista en medio de un general y silencioso asombro de los citados impunemente. El polémico Michel Houellebecq, en su obra Serotonina, dice que “una buena mentira siempre toma prestados algunos elementos de la realidad”.
Esos “algunos elementos”, bien pudieran ser entendidos por quien pilota la alternativa Sumar, Yolanda Díaz, como encarnación del narcotraficante Marcial Dorado, cuya imagen en embarcación de recreo con la “querida presencia” de su invitado que funge como patrón todavía pudiera electrizar el ambiente.
De Marcial cuenta sin callar Galdós en los Episodios Nacionales, heroico marino idealizado por el canario, capaz de “convertir los nombres en verbos y estos en nombres, sin consultar con la Academia”. Las prolongadas figuras amistosas también tienen su espacio en la campaña. No todo va a ser el misterio del teléfono desaparecido a manos del espionaje de Marruecos.
Antonio Campuzano
Periodista (Ciencias de la Información, Univ. Complutense de Madrid), colaborador en distintas cabeceras (Diario 16, El País, Época, El Independiente, Diario de Alcalá), miembro del Patronato de la Fundación Diario Madrid.