Feijóo, contratista de entusiasmos
- Escrito por Antonio Campuzano
- Publicado en Opinión
La “convergencia emocional” de que habla Siri Hustvedt en Madres, padres y demás (Seix Barral, 2021), esa imitación de comportamientos, es una hercúlea tarea que cuesta trabajo creer que se produzca el día 19 de julio, en el debate de RTVE, al que el candidato Feijóo no acude con pretexto de engañifa, que es el engaño barato, coloquial, que habla más bien de falso mercadeo de loza, joyas y pulimentos de escasa calidad, de mercado de ocasión.
Las camisas blancas de Feijóo no lustrarán el encuentro con los otros líderes del momento, Sánchez, Yolanda y Abascal. El blanco elegido como refractario hace unos días en Murcia para evitar el paparajote, el vahído de alguna encuesta a traición, todos “de punta en blanco”, con Aznar, Feijóo y López Miras, a cada cual según su perímetro abdominal.
Ese blanco Génova no se dejará sentir en los estudios de la televisión pública y la confianza en las filas del PP, al emitir en la onda de la incomparecencia, es una etiqueta que va más allá de la seguridad. ¿Hay alguna duda en que los tres asistentes utilizarán el vacío de la silla como síntoma de efervescencia, que físicamente en un peligro de gran entidad porque supone un cuerpo que en contacto con un líquido pasa la conversión de gas con su garantía de disolución?
El recuerdo de la silla vacía de Rajoy el día de la moción de censura conectará las meninges y los recuerdos de la corrupción y se pondrá la diéresis a Gürtel con más facilidad de la esperada. Miguel Ángel Rodríguez y sus horas extra dedicadas al espolvoreo del postre Feijóo no puede dar conformidad a este formidable agujero negro en la operación publicista del favorito de las encuestas.
El ausente conecta directamente con el hombre al que re refería siempre el imaginario del franquismo y del que sus émulos decían que se habían apoderado de su alquimia y conjunto mental de proyecto de vida en común. Si se acuerda del remoquete Abascal, el más indicado para la abstracción joseantoniana, sonreirá de labios para adentro.
Hay unanimidad en aceptar que la explicación debida por el cabeza de cartel del PP sobre su implicación histórica en la subida de las pensiones, el bloqueo del Consejo del Poder Judicial, o el amor/odio a Vox, tiene dificultad extrema como los ejercicios circenses con redoble de tambor, pero la justificación de la ausencia en la televisión del Estado supera todas las actitudes sobradas y adicionales a la causa de la auto estima y degradación de las esforzadas maniobras de convencimiento del contrario.
Al parecer, a Feijóo y a sus huestes seguidistas de consejo, recomendación y entusiasmo, les ha sobrevenido la seguridad hasta tal nivel de certeza que acudir al debate con los tres dirigentes que le siguen en las encuestas puede devenir en error de exposición. La percepción del electorado ante el escapismo a la confrontación de ideas en período de consulta y pedagogía para ganar unos comicios debería ser abiertamente contraria a este escamoteo de la exhibición.
A este propósito, en el espacio final de la campaña la medición de los quebrantos de la verdad a cuenta de los contendientes se impone como una obligación cívica a la par que profesional de la comunicación. Feijóo resiste mal la prueba de contraste de la exoneración de intromisión en el planeta de la veracidad y empeora la condición del portador del sufragio.
Su alejamiento del examen a cuatro de la construcción nacional coloca a Feijóo, conocedor de las encuestas que avalan su condición favorita, en la línea que el viejo José María Gil Robles, en su memorial Un final de la jornada, en edición no venal de 1977, hablaba del papel de Manuel Fraga con motivo del referéndum de 1966, en etapa sin reconocimiento democrático, como “un contratista del entusiasmo de la opinión pública”. Feijóo, no debería ser el caso, parece contratar entusiasmos al no asistir a estos encuentros.
Antonio Campuzano
Periodista (Ciencias de la Información, Univ. Complutense de Madrid), colaborador en distintas cabeceras (Diario 16, El País, Época, El Independiente, Diario de Alcalá), miembro del Patronato de la Fundación Diario Madrid.