A vueltas con la Selfitis, una anomalía invisibilizada y normalizada
- Escrito por Rosa Amor del Olmo
- Publicado en Opinión
En el entramado de la modernidad, la constante evolución de la tecnología y las redes sociales ha reconfigurado no solo las dinámicas de interacción social, sino también la percepción que tenemos de nosotros mismos y de los demás. En este contexto, ya emergió el fenómeno de la "selfitis", término que, aunque inicialmente concebido en un artículo satírico, ha ganado legitimidad científica como un posible trastorno de la personalidad vinculado a la obsesión por tomarse selfies y publicarlas en redes sociales. Este comportamiento, que podría parecer banal a primera vista, revela capas más profundas de nuestra psique colectiva y las influencias del entorno digital en la salud mental.
Investigadores como Janarthanan Balakrishnan y Mark D. Griffiths (2018) profundizaron en su momento sobre el fenómeno de la selfitis, proponiendo una herramienta de evaluación que identifica diversos grados de este comportamiento, desde el benigno hasta el crónico. Todo ello está ya olvidado. A través de su trabajo, "An Exploratory Study of 'Selfitis' and the Development of the Selfitis Behavior Scale"1 publicado en su momento en la "International Journal of Mental Health and Addiction", se esbozó un marco para comprender cómo la necesidad de validación y la búsqueda de atención se manifiestan en una compulsión por capturar y compartir imágenes propias. El fenómeno ha ido en aumento, pero podemos observar cómo dicho fenómeno o posible trastorno está más que normalizado en la sociedad.
Esta obsesión no es un mero capricho del ego, sino un reflejo de las complejas dinámicas de autoestima, necesidad de aprobación y la influencia omnipresente de las redes sociales en nuestra cotidianidad. La selfitis, desde esta perspectiva, podría ser interpretada como un síntoma de una sociedad que cada vez más mide el valor de una persona por la cantidad de "me gusta" y la visibilidad en plataformas virtuales, dejando de lado las interacciones auténticas y el desarrollo de una autoestima intrínseca.
Sin embargo, es crucial no estigmatizar a quienes experimentan estos comportamientos, sino más bien entender la selfitis en el contexto más amplio de la salud mental y el bienestar emocional en la era digital. La era de la información ha traído consigo una nueva dimensión de trastornos psicológicos que, aunque menos visibles, son igualmente reales y merecedores de nuestra atención y comprensión.
La realidad es que la selfitis, como fenómeno, nos obliga a mirar más allá de la superficie y cuestionar la sostenibilidad de las dinámicas sociales mediadas por la tecnología. Nos enfrenta a la necesidad de fomentar una cultura de autenticidad, autoaceptación y bienestar emocional que contrarreste las presiones de una sociedad hiperconectada pero frecuentemente superficial.
En este sentido, la discusión sobre la selfitis y los trastornos de la personalidad asociados es más que una cuestión de salud mental individual; es un llamado a reflexionar sobre los valores, prácticas y estructuras que sustentan nuestra vida en comunidad. A medida que avanzamos en el siglo XXI, la tarea de construir sociedades más conscientes de la salud mental y emocional se presenta no solo como un desafío, sino como una imperiosa necesidad.
1Balakrishnan, J., & Griffiths, M. D. (2018). An exploratory study of “selfitis” and the development of the Selfitis Behavior Scale. International journal of mental health and addiction, 16(3), 722-736.
Rosa Amor del Olmo
Doctora en filosofía y letras, Máster en Profesorado secundaria, Máster ELE, Doctorando en Ciencias de la Religión, Grado en Psicología, Máster en Neurociencia. Es autora de numerosos artículos para diferentes medios con más de cincuenta publicaciones sobre Galdós y trece poemarios. Es profesora en varias universidades y participa en cursos, debates y conferencias.
La Redacción recomienda
- Tremendista balance de fin de año, del PP
- De Videla a Milei: el legado de los juicios a la última dictadura argentina 40 años después
- Reproducción asistida e inteligencia artificial
- Doctorados por correspondencia y másteres en Narnia: el currículum político como género de ficción
- Donde la IA no llegará jamás: la zapatilla voladora