Del odio ancestral al hater digital con alguna lección literaria
- Escrito por Rosa Amor del Olmo
- Publicado en Opinión
La primera vez que uno se enfrenta a un "hater" en internet puede ser una experiencia desconcertante y hasta dolorosa. En su momento pasé por ello y la inmediata de alguien tan rebelde como yo es responder y defenderme, justamente lo que no hay que hacer, lo menos recomendable. Sin duda, al susodicho, le hubiera eliminado con mis contracomentarios o argumentos y mi arte particular hacia el debate, algo que no suelo hacer nunca. Mi familia me disuadió de dicha acción porque eso sería darle más carnaza y mostrar que me había molestado el comentario. No me molestaba escuchar una opinión distinta -en un escritor es tonto no asumir este tema- me molestaba la presunción gratuita al adjudicarme actitudes o acciones que no son mías, presuponer cosas o insultar. Felizmente pocos saben de mi vida privada, muchos, la mayoría tienen una idea equivocada que yo misma he hecho creer, porque me encanta jugar a despistar. Es una protección como otra cualquiera. De esta manera he llegado a escuchar cosas como que soy una espía (todavía no se sabe de quiénes) que soy la voz del rey de Marruecos, comunista infiltrada, masona, rica…que sé más de lo que hablo y que hago mas de lo que parece. Vale.
Hacerlo, -atacar al idiota- suponía para mí un acto iracundo de “superioridad intelectual y moral” por ello, acudí a pensar en que estas cosas son normales. Incluso se puede “contratar” un hacker, más abogado, más contrahacker para hundirle del todo y liársela, pero bien, pero, yo que soy pacifista por naturaleza ni siquiera contemplo dicha acción. Estas cosas mejor para las novelas. Ahí sí que me explayo con asesinos, vengadores y justicieros, es mi particular “justicia poética” como todo autor, claro. Van pasando por mi galería “amigos” “vecinos” “conocidos” y algún que otro y otra desgraciada o desgraciado que me traicionaron. Ya hago mi particular catarsis novelesca y me va de locos.
Estos individuos, armados con el anonimato que proporciona internet, pueden emitir juicios y críticas duras que a menudo son infundadas y destructivas. Sin embargo, este fenómeno no es exclusivo de la era digital; se puede trazar un paralelo interesante con la literatura clásica y figuras históricas que enfrentaron sus propios "haters" en sus tiempos.
Tomemos, por ejemplo, "El retrato de Dorian Gray" de Oscar Wilde donde la transformación de Dorian bajo la influencia de la sociedad y sus propios vicios internos refleja cómo el escrutinio y la envidia social pueden deformar el carácter de una persona. Aunque la trama principal de la novela se centra en la corrupción del alma de Dorian y la conservación de su belleza juvenil a través de un retrato mágico, hay elementos subyacentes que muestran cómo la sociedad victoriana lo observa y juzga.
Dorian se convierte en el foco de los círculos sociales, no solo por su apariencia, sino por su estilo de vida hedonista y sus elecciones morales, que desencadenan rumores y chismes. Estos aspectos de la novela pueden interpretarse como reflejos de cómo la sociedad puede actuar como un "hater", donde los juicios y la envidia conducen a la alienación y al rechazo de un individuo.
Galileo es otro ejemplo emblemático de cómo una figura puede convertirse en el blanco de críticas severas debido a desafiar las concepciones establecidas, no voy a entrar ahora en asuntos religiosos porque es demasiado obvio. Durante el siglo XVII, Galileo defendió el heliocentrismo, la idea de que la Tierra y otros planetas giran alrededor del Sol, lo cual contradecía la visión geocéntrica que era sostenida por la Iglesia y ampliamente aceptada en ese tiempo. La defensa de sus descubrimientos científicos le atrajo la hostilidad de la Iglesia Católica, resultando en un juicio por herejía. La oposición que enfrentó Galileo no solo vino de la Iglesia sino también de otros académicos que veían amenazadas sus propias teorías y posiciones por las ideas de Galileo. En este escenario vemos cómo los "haters" históricos actuaban basados en la protección de sus creencias y estatus, similar a cómo actúan algunos críticos hoy en día en las redes sociales para defender sus puntos de vista.
Otro caso interesante es el de Darwin, quien, tras publicar su teoría de la evolución por selección natural en El origen de las especies, enfrentó una gran oposición tanto de la comunidad científica como de grupos religiosos. La idea de que todas las especies de vida han descendido a lo largo del tiempo de ancestros comunes desafiaba las narrativas tradicionales de la creación como se describe en las escrituras religiosas. Esta teoría provocó un escándalo considerable, y Darwin fue a menudo ridiculizado y criticado no solo en debates científicos sino también en medios populares y caricaturas. La resistencia a sus ideas fue intensa, mostrando cómo la sociedad puede reaccionar negativamente y con hostilidad cuando se presentan conceptos revolucionarios que desafían las normas aceptadas.
Pero volviendo aún más atrás en la historia, Sócrates, el filósofo griego, también enfrentó oposición significativa por sus métodos de enseñanza y sus cuestionamientos constantes a las normas y creencias de Atenas. Sus diálogos filosóficos, que ponían en duda todo, desde la moralidad hasta la naturaleza de la justicia, irritaron a muchos en la sociedad ateniense, incluidos figuras políticas poderosas. Eventualmente, esta oposición llevó a su juicio y condena a muerte, un caso extremo de "hate" que culmina con la eliminación literal del individuo provocador.
Estos ejemplos históricos – de los que hay tal cantidad que da para un libro entero- subrayan cómo las figuras que desafían el statu quo pueden ser objeto de críticas y hostilidad que van más allá de simples desacuerdos intelectuales, adentrándose en ataques personales y campañas de difamación, aspectos que se pueden comparar con la dinámica de "haters" en la modernidad. Ahora incluso no hace falta desafiar a nada ni a nadie, es mucho más simple, menos inteligente. La barbaridad solo es barbaridad verbal, ni si quiera tiene nivel confrontativo, porque la gente solo insulta por insultar como enfermos mentales, nivel peligroso.
El enfrentar a un hater puede ser una prueba de resiliencia y autoconfianza. Los ataques que enfrentamos hoy en día no son solo un reflejo de nuestras acciones, sino también de las inseguridades y prejuicios de quienes nos critican, que vete tu a saber qué desgracia no tendrán encima de sí. Aprender a manejar estas situaciones con gracia y mantener la integridad personal, sin dejarse llevar por las provocaciones, es crucial en un mundo donde "haters gonna hate".
Rosa Amor del Olmo
Doctora en filosofía y letras, Máster en Profesorado secundaria, Máster ELE, Doctorando en Ciencias de la Religión, Grado en Psicología, Máster en Neurociencia. Es autora de numerosos artículos para diferentes medios con más de cincuenta publicaciones sobre Galdós y trece poemarios. Es profesora en varias universidades y participa en cursos, debates y conferencias.