Mazón y el concepto de resistencia
- Escrito por Antonio Campuzano
- Publicado en Opinión
La marca del populismo en España la ostenta por méritos propios Carlos Mazón, a la sazón presidente de la Comunidad valenciana. Toda la carga de negatividad que salía de los manantiales de grosería literaria contra los primeros escarceos del 11-M y su continuación en la conformación de Podemos, toda aquella bisutería de agresividad contra una fuerza que imantaba de cierto, todo aquello era presentado como denuncia del populismo. Algo así como un arsenal de irrealidad política para la ocupación del poder mediante la retórica del asalto a los cielos.
Calmadas las aguas contra Podemos por su propia desinflamación y por los trabajos de fontanería de la policía “patriótica” del ministro Fernández Díaz, el relevo de aquello denostado como populismo ha sido aceptado con gusto e interés por la conservación del poder por el primer mandatario valenciano. Mazón no solo ha infectado el sistema de riego del PP nacional con sus anhelos de mantenimiento, sino que ahora quiere hacer lo propio con el Vox levantino, que milagrosamente había esquivado el chapapote de la dana, por unos meses de acierto en salvarse de la permanencia en el ejecutivo.
Ahora, la seguridad de contar con los guiños de la Administración Trump ha llevado a los neo autoritarios de Abascal a abrazar al náufrago Mazón. A cambio de unos favores en materia medio ambiental e inmigración, Vox ha arrojado un cabo salvavidas al hombre del Ventorro. La desesperación de Feijóo resulta ya insoportable al añadir al problema del empeño superviviente de Mazón la compañía de Vox en un momento muy sensible de alianzas nacionales e internacionales.
Mazón cabalga sobre una ola de populismo al margen de estatutos y reglamentos, sabedor que nada ni nadie, salvo su voluntad, puede acabar con el despropósito iniciado el 29 de octubre pasado y continuado hasta el momento presente. La tozudez de la cifra de ahogados mientras continuaba durante una tarde entera de ensoñación escondido de la realidad de la tragedia por causas que cada vez se prestan con más intensidad a la imaginación contraria a sus intereses de huida de la catástrofe, opera sobre Mazón y sobre toda la circunstancia organizativa de su gobierno y de su pertenencia al segundo partido político de la constelación parlamentaria española.
Feijóo sabe que cada día de más en la poltrona valenciana del aún incólume Mazón abre una via de sangría de votos en todo el Partido Popular, no solo en el Levante español. Todo lo que toca y amenaza con tocar el inquieto presidente de la Generalitat carece de sentido político alguno, trátese de Vox como colaborador necesario en esta prórroga presupuestaria, o la figura del vicepresidente Gan Pampols en los distintos actos lúdicos de Fallas, ya con la seguridad aparente de haberse equivocado al asentir el ofrecimiento envenenado.
A Feijóo únicamente le queda sumarse a las manifestaciones de los sábados en la capital del Turia para pedir la dimisión de Mazón, o hacer frente común con la cesada y encausada Salomé Pradas, conocedora del minutado de Mazón el día de autos, 29 de octubre. Entre tanto corren los distintos “barrancos de Poyo” con los votos del Partido Popular deshechos en tragedias, la vigilancia en la instrucción de la jueza de Catarroja permanece intacta y a punto de arrojar, al parecer, jugosas noticias sobre ese minutado.
Entre tantos casos abiertos contra la cercanía del presidente Sánchez, el fiscal general y la presidenta Ayuso, el futuro de Mazón se está abriendo paso como el verdadero asunto que perdura hasta su desenlace final en la opinión pública. La convivencia de la tragedia de la dana, sus desastres materiales y las acrobacias por conservar el status del presidente, componen un escenario de persistencia que solo produce daños en la compostura del partido que sostiene esta insolente situación.
“Me queda la renuncia por modo y la contemplación por destino”, palabras de Pessoa en las primeras páginas de su “Libro del desasosiego”. Su lectura haría de Mazón otra persona, alejada de las responsabilidades que no supo ejercer.
Antonio Campuzano
Periodista (Ciencias de la Información, Univ. Complutense de Madrid), colaborador en distintas cabeceras (Diario 16, El País, Época, El Independiente, Diario de Alcalá), miembro del Patronato de la Fundación Diario Madrid.