Continúa la cruzada de Trump contra las energías renovables
- Escrito por Manuel Peinado Lorca
- Publicado en Opinión
El prestigioso semanario británico The Economist ha destacado en un artículo que las empresas españolas prosperan mientras las grandes economías europeas se estancan y ha señalado dos causas principales por las que eso está ocurriendo: la energía barata y la alta inmigración.
The Economist ofrece algunos datos que apoyan esa tesis. Por ejemplo, que la economía española creció un 3,2% el año pasado, casi cuatro veces la media de la eurozona, mientras que la francesa se expandió solo moderadamente y la alemana se contrajo.
El semanario destaca que el primer factor que ha jugado a favor de España es la electricidad barata gracias a la pujanza de las renovables. Hace veinte años, España importaba el 50% de su electricidad. Hoy ha alcanzado un alto grado de autosuficiencia aprovechando la energía solar, eólica e hidroeléctrica, subraya el semanario.
Mientras que España rema a favor de las renovables, Donald Trump intenta desmontar la apuesta por esas energías que hicieron los demócratas durante las presidencias de Obama y Bush. Cuando aún no han transcurrido cien días de su mandato, el presidente continúa su viaje al pasado y se muestra decidido a hacer retroceder el reloj del progreso para abandonar las energías verdes y recurrir de forma masiva al uso no solo de petróleo, sino también de carbón.
Frente a la comunidad científica y organismos internacionales que advierten de la necesidad de intensificar las políticas climáticas, indicando que las medidas adoptadas son insuficientes para alcanzar los objetivos de reducción de emisiones para 2030 y 2050, la Administración Trump adopta un discurso negacionista y pone freno a las políticas ambientales.
Después de declarar a la lucha contra el cambio climático como una “ideología” que perjudica a Estados Unidos, Trump ha eliminado normativas medioambientales, ha suprimido la financiación para investigadores, e incluso ha atacado las políticas “verdes” de ciertos estados.
Al comienzo de este mes, Trump firmó varios decretos en una ceremonia celebrada en la Casa Blanca en la que apareció rodeado de mineros, con la que quiso dar un relieve especial a su decisión. Trump se refirió una y otra vez al «bello carbón limpio», como si con eso bastase para conjurar su carácter contaminante. «Este es un día muy importante porque estamos recuperando una industria que fue abandonada a pesar de que era casi la mejor, sin duda la mejor en términos de poder, poder real», dijo.
El presidente declaró una emergencia energética nacional nada más regresar a la Casa Blanca, a pesar de que el precio de la gasolina es uno de los más bajos de las últimas décadas en términos reales y de que con su antecesor, Joe Biden, se batieron récords de generación de energía y Estados Unidos elevó sus exportaciones, dado el excedente que tiene. Nada de eso le importó a Trump, que prefirió presentar la situación como un problema acuciante que él venía a resolver.
Estados Unidos se enfrenta una creciente demanda de energía eléctrica, especialmente por el auge de los centros de datos y la inteligencia artificial. Sin embargo, Trump ha decidido retirar los incentivos a las energías renovables y poner todo tipo de trabas a su desarrollo. El presidente decidió retirarse otra vez del Acuerdo de París para limitar las emisiones y tratar de prevenir el cambio climático. Se refiere a él despectivamente como una “estafa”. Mientras, abraza con fervor los combustibles fósiles, abandona las energías verdes y apuesta por el “hermoso carbón limpio”.
Trump recurre con frecuencia a argumentos infantiles para defender el carbón como fuente de energía. Una de sus frases favoritas es decir que «si lanzas una bomba al carbón, al día siguiente el carbón sigue ahí», como si el viento y el sol desaparecieran por lanzarles una bomba. Fue una de las frases que dijo en su intervención en el foro de Davos y que repitió en la ceremonia de la Casa Blanca como si estuviera haciendo una gran revelación.
La AIE había previsto una caída en la demanda de carbón en Estados Unidos, pero en este nuevo panorama se podría observar un aumento del carbón en detrimento de otras fuentes de energía como el gas (que emite un 50 % menos que el carbón) o las renovables. En este contexto, el aumento de la demanda de electricidad para alimentar los centros de inteligencia artificial y criptomonedas será atendido con un mix más contaminante. Y la reducción neta de emisiones del aumento de coches eléctricos también será inferior.
Ahora acabamos de saber que la Administración Trump está presionando para que la Agencia Internacional de la Energía (AIE) deje de mostrarse a favor de las renovables. Los funcionarios de la administración Trump están intentando impedir que la agencia de investigación energética más importante del mundo publique los datos que, según el gobierno estadounidense, favorecen la energía renovable sobre los combustibles fósiles.
En reuniones recientes de la AIE, funcionarios estadounidenses presionaron al organismo, que publica pronósticos influyentes del mercado energético, para que cese su trabajo de promoción del cambio global hacia la energía limpia y las emisiones netas de carbono cero.
Durante las reuniones a puerta cerrada, Tommy Joyce, un destacado trumpista que es subsecretario interino de asuntos internacionales en el Departamento de Energía de Estados Unidos, ha presionado para que la organización «vuelva a lo básico», según dijo una de las personas asistentes.
Los funcionarios europeos respondieron a la presión estadounidense y defendieron los esfuerzos de la agencia en materia de investigación sobre energía limpia. «En las reuniones de la junta directiva de la AIE… Estados Unidos ha sido poco constructivo», declaró un funcionario europeo no directamente involucrado en las conversaciones, pero que fue informado sobre su contenido. La postura estadounidense fue desalentar cualquier proyecto «que no se centre en los combustibles fósiles».
Las iniciativas de la Administración Trump en el marco de la AIE son la última andanada de su campaña más amplia para reestructurar el funcionamiento interno de su gobierno, tanto a nivel nacional como, cada vez más, a nivel internacional. Esta semana, el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, ejerció una presión similar sobre el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional para que retiraran su apoyo a las políticas contra el cambio climático.
En las reuniones, los países europeos han respaldado la investigación de la AIE sobre energías limpias. «La descarbonización es tanto un objetivo como una herramienta» de la seguridad energética, afirmó el funcionario francés. «Esto coincide con la postura francesa, y no tememos que la AIE cambie su postura».
En sus cuidadosas palabras de apertura de la cumbre de Londres ayer jueves, 24 de abril, el director de la AIE, Fatih Birol evitó mencionar el cambio climático y enfatizó el papel fundamental del petróleo y el gas en la transición mundial hacia las energías limpias. Sin duda, su medido discurso ha sido un reflejo de las presiones estadounidenses que está recibiendo la Agencia.
Manuel Peinado Lorca
Catedrático de Universidad de Biología Vegetal de la Universidad de Alcalá. Licenciado en Ciencias Biológicas por la Universidad de Granada y doctor en Ciencias Biológicas por la Universidad Complutense de Madrid.
En la Universidad de Alcalá ha sido Secretario General, Secretario del Consejo Social, Vicerrector de Investigación y Director del Departamento de Biología Vegetal.
Actualmente es Director del Real Jardín Botánico de la Universidad de Alcalá. Fue alcalde de Alcalá de Henares (1999-2003).
En el PSOE federal es actualmente miembro del Consejo Asesor para la Transición Ecológica de la Economía y responsable del Grupo de Biodiversidad.
En relación con la energía, sus libros más conocidos son El fracking ¡vaya timo! y Fracking, el espectro que sobrevuela Europa. En relación con las ciudades, Tratado de Ecología Urbana.