LA ZURDA

El SPD y las deportaciones belgas en la Gran Guerra

En un trabajo anterior estudiamos la situación conflictiva que vivió la izquierda alemana a medida que la Primera Guerra Mundial se alargaba. Pues bien, en este trabajo queremos referirnos a la posición del SPD a raíz de las deportaciones que las autoridades alemanas ordenaron en Bélgica entre 1916 y 1917. Interesa porque se trata de la socialdemocracia del país que ordenó esta violación de los derechos humanos.

El Comité Ejecutivo de la Segunda Internacional y Émile Vandervelde, su máxima autoridad, realizaron un llamamiento de solidaridad con los trabajadores belgas porque las autoridades militares alemanas habían ordenado deportar a todo ciudadano en edad útil, es decir, mayor de 17 años para que Alemania pudiera reemplazar la mano de obra que le faltaba por la guerra. Al parecer, a principios del año 1917 ya habían sido conducidos unos 35.000 hombres de Gante, Amberes, Bruselas, Charleroi, y Mons, entre otras ciudades. Se sospechaba que la medida podría afectar a un total de 350.000 personas. Entre los que se solidarizaron estaría el PSOE, que se dirigió al Gobierno español para que elevara una protesta a la embajada alemana, y movilizó a las Agrupaciones, Grupos Femeninos y Juventudes para que hicieron lo mismo. Los testimonios que se conocen nos hablan de brutalidad con los trabajadores que se negaban a colaborar, y hasta de creación de verdaderos campos de concentración.

Pues bien, el SPD también protestó por las deportaciones antes de recibir el llamamiento de la Internacional. En las sesiones del Reichstag de 30 de noviembre y 3 de diciembre de 1916 al discutirse la Ley del Servicio Militar Compulsivo Civil, los diputados socialdemócratas se pronunciaron contra las deportaciones y en favor de los trabajadores belgas.

Después, y en coordinación con los socialistas austriacos, dos delegados del SPD, que siempre había defendido la soberanía de Bélgica, Scheidemann y Ebert, viajaron a La Haya para entrevistarse con el Comité de la Internacional sobre la situación de los obreros belgas. Informaron de la protesta en el parlamento alemán y, muy especialmente otra que se planteó en la Comisión de Presupuestos. Los socialistas alemanes informaron que habían discutido la decisión basándose en criterios humanitarios, además de otros que calificaron de “sentido común” por su conocimiento de los trabajadores belgas. El Comité, por su parte, aportó pruebas a los alemanes sobre la difícil situación de Bélgica en relación con la falta de trabajo que se achacaba a los propios alemanes. Los socialdemócratas prometieron que emprenderían una investigación al respecto, además de intentar terminar con las medidas coercitivas.

El Comité aprovechó la reunión con los representantes del SPD para tratar de otras cuestiones relativas a los males que generaba la guerra, especialmente el trato que recibían los prisioneros de guerra, con la intención de que hicieran algo en Berlín.

De la entrevista surgió la idea de crear una comisión compuesta por miembros de los partidos socialistas de los países contendientes bajo la supervisión de la Internacional, para proporcionar a los representantes políticos socialistas de los distintos parlamentos la información necesaria para que pudieran luchar contra los abusos. Los alemanes vieron con simpatía la propuesta.

La idea de esta comisión era complicada porque podía considerarse como política, por lo que en la Internacional se pensó que debía nombrarse como “Comité de socorro”, dejando la política para la Oficina Internacional Socialista. El Comité de Socorro tendría como objetivo mitigar y evitar en lo posible los males causados por la guerra.

Podemos consultar el número 2802 de El Socialista, y los trabajos de este autor, “La crisis de la izquierda alemana en la Gran Guerra”, en Nueva Tribuna, (2014), y “El PSOE y las deportaciones belgas en la Gran Guerra”, también en Nueva Tribuna (2017).