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Aristócratas frente al absolutismo


Entre finales del siglo XVII y comienzos del XVIII surge en Francia un grupo de críticos del absolutismo encarnado por Luis XIV desde una perspectiva aristocrática y, seguramente por sus argumentos un tanto arcaizante, y que estudiamos en la presente pieza.

Efectivamente, en la década de los años noventa del siglo XVII aparece un grupo de grandes señores agrupados en torno al duque de Borgoña, y compuesto por Beauvillier, Crevreuse, Saint-Simon y Fénelon, que estaban cansados del auge de la burguesía, especialmente Saint-Simon, y por lo que consideraban el despotismo de un rey ya anciano, es decir, el rey sol. Estaban pensando en un modelo monárquico distinto del que se había establecido desde Versalles. En su monarquía se recuperarían los antiguos privilegios y prerrogativas de la nobleza. El absolutismo real se frenaría a través del reforzamiento institucional de los Estados Generales y de los provinciales. Estos Estados estarían dominados por la nobleza, y controlarían los impuestos y otros asuntos de vital importancia. Además, el rey debería estar rodeado de consejos que le asesorarían en el gobierno. Habría que abolir la venalidad de los cargos y la institución clave del absolutismo territorial francés, es decir, las intendencias.

Estas ideas comenzaron a perfilarse en las Aventuras de Telémaco de Fénelon, publicadas en el año 1699. Fénelon se había significado, por su parte, con una carta enviada al rey en 1694 donde había una profunda crítica de la política de lujo que había empobrecido a Francia, pero también donde criticaba con dureza la política de guerras emprendida por “motivo de gloria y de venganza”.

Pero, sobre todo, las críticas al absolutismo se exponen en las Tablas de Craulnes, un plan de reformas que fue redactado en el año 1711 por Chevreuse y Fénelon para presentarlo al duque de Borgoña, el nuevo delfín de Francia. Las ideas de estos personajes inspirarían parte de las políticas de la época de la Regencia, especialmente el establecimiento de los consejos dominados por esa nobleza que había sido apartada por el rey Sol para reducirla a la ociosidad. El propio Saint-Simon se convirtió en miembro del Consejo de Regencia y en figura clave de la política de ese período.

Esta especie de sustrato ideológico estaría en la base de las reticencias y resistencias de la nobleza ante las pretensiones posteriores de los gobiernos de la Monarquía. Las propias ideas de Montesquieu, a través de la separación de poderes, que luego serían reinterpretadas por el liberalismo se nutren, en parte, de las reticencias nobiliarias al absolutismo, considerado como tiranía.

Por fin, es importante destacar que las pretensiones de la nobleza frente al despotismo real llegarían hasta el final del Antiguo Régimen, como se comprobará a raíz de la crisis financiera del Estado francés en tiempos de Luis XVI, canalizada a través de la revuelta de los privilegiados, preludio de la Revolución francesa, aunque no deseada por éstos.

Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.