Un mundo atrapado entre la fobia y la adicción a las vacunas
Los triunfos y el liderazgo indiscutible de Djokovic como tenista global y como primera figura del open de Australia, finalmente no han servido de nada para su utilización como bandera negacionista, además de poner en riesgo su carrera, al menos durante la pandemia, en el circuito internacional. Ha fracasado su pulso al Estado, a la ley sin privilegios y al control de la pandemia. Esas han sido las claves de su derrota.
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- Escrito por Gaspar Llamazares Trigo