La economía de Al-Ándalus tenía su centro neurálgico en la ciudad. En ella se desarrollaba el comercio y la artesanía, destacando los sectores del textil, vidrio, cerámica, madera, cueros, seda, piedras preciosas y marfil, En el ámbito textil fue fundamental la industria sedera de la Granada nazarí por sus implicaciones en varios sectores manufactureros, así como en la agricultura y ganadería y, por supuesto, en el comercio, generando unos ingentes beneficios. Las moreras se cultivaban en la Alpujarra. La cría del gusano y el hilado de la seda implicaban a las mujeres. En determinadas áreas de Granada, Málaga y la comarca de Comares en Ronda, la actividad de la seda era la principal de sus economías respectivas. La seda desarrolló la industria tintórea. El producto tintóreo más importante fue el de la cochinilla, que proporcionaba un intenso color rojo, y que estuvo muy vinculado al este del reino. En términos comerciales actuales la seda sería el producto que más ayudó a la balanza comercial granadina. El dinero que se conseguía con su venta fuera de Granada permitió que los nazaríes pudieran importar muchos productos y artículos que no tenían. Y eso se consiguió por la calidad, llegando a adquirir un valor semejante al que tenían los metales preciosos. Pero, además, constituyó un factor fundamental en la pervivencia de aquel reino durante dos siglos.