La discapacidad en el centro, visión del protagonista
- Escrito por Rosa Amor del Olmo
- Publicado en Educación
Tener una discapacidad en la actualidad puede generar un enfoque relativizado o muy potenciado, desde el punto de vista del agente que lo sufre o lo vive. Tenemos muchas preguntas en este sentido. ¿Cómo es la vida cotidiana en este sentido? ¿Cómo decimos que tenemos una discapacidad/incapacidad? ¿Son acaso términos excluyentes? Claro que sí. Cómo se quiere ser tratado, cómo que no podemos ser iguales o que sí se puede tener un lugar en esta excluyente sociedad?. El término tiene su segunda intención o connotación más bien negativa, todo hay que decirlo. Alumnos de diversidad, trabajadores, empleados de diversidad, escuela de inclusión…qué sucede que se está excluido porque no somos igual y de repente hay que incluirnos? Serían preguntas de los protagonistas de la película. Pero ¿de qué diversidad hablamos?
¿Cómo me comunico como “discapacitado” con los demás? ¿Qué querría comunicar hacia los otros? La persona habrá ocasiones en las que necesite comunicarles a otras personas que necesita ayuda, apoyo, adaptaciones o acomodaciones debido a su discapacidad. A veces, puede ser difícil hablar de una discapacidad. A menudo, los demás quieren ayudar, pero no están al tanto de sus necesidades o no están seguros de cómo ayudar. Es posible que eviten preguntarte sobre tu situación porque tienen miedo de decir algo incorrecto o pueden pensar que la conversación será incómoda. Siempre digo que si la persona no se siente incómoda hablando de su discapacidad, a menudo encontrará que aquellos que lo aman están dispuestos a escuchar. Se necesita valor y guía sobre cómo hablar con las personas sobre la discapacidad que uno tiene para conseguir ser valorado por otras muchas funciones que todos tenemos, pero que fallamos en una concretamente o en varias. La persona siempre tiene infinitos valores dentro de esa etiqueta, con la que hay que cargar muchas veces y el enfoque debe ser hacia ese camino: la valoración y éxito de lo que podemos llegar a ser cuando alguien cree en ti.
Es importante reflexionar sobre lo que te gustaría que otros supieran sobre ti. ¿Cuáles son sus puntos fuertes? ¿Cuáles son tus desafíos? ¿Qué has encontrado útil? ¿Qué talentos tienes que podrían ayudarte a interesar a los demás?
Las personas por lo general están abiertas a recibir orientación sobre cómo ayudar e incluir a las personas con discapacidades, pero en ese sentido se debería tener mayor capacitación para ayudar o acercarse a alguien “diverso”. El esfuerzo está en la información para los miembros de la familia, los maestros y todos los que rodean a ese desafío para que puedan aprender y saber cuándo comunicarse y cómo pueden ayudar.
Desde el punto de vista de la persona con alguna incapacidad puede recurrir a algunas fórmulas a tener en cuenta para ayudar a otros a comprender sus necesidades y su situación personal. Por ejemplo, el ser paciente mientras otros miembros aprenden sobre usted y superan los conceptos erróneos. Concentrarse en lo positivo cuando se pida un cambio en cualquier aspecto. Aclarar lo que hablamos, los conceptos a veces no se entienden bien en el proceso comunicativo. Puede mejorar esto repitiendo lo que entendió de la conversación o pidiendo a otros que repitan lo que entendieron de la conversación. Estar abierto a diferentes puntos de vista o ideas sobre cómo lograr una meta y preguntar a los demás sobre la situación. No es conveniente pensar que nuestro camino es el único camino. Mantener una conversación enfocada en una necesidad específica abre puertas a las relaciones y a la autoestima porque nos fortalecemos en lo que creemos, en nuestra personalidad. Si se sale del tema, tráigalo de nuevo al tema.
Sentir agradecimiento en los dos polos de la relación, ayuda positivamente a potenciar dicho intercambio, los lazos de amor y complicidad pueden multiplicarse, cada persona da a los demás algo completamente único e inolvidable más cuando afrontamos con naturalidad dichas “discapacidades”.
El estar dispuestos a escuchar y no sentir la ayuda como una limosna, es importante para el desarrollo personal.
Rosa Amor del Olmo
Doctora en filosofía y letras, Máster en Profesorado secundaria, Máster ELE, Doctorando en Ciencias de la Religión, Grado en Psicología, Máster en Neurociencia. Es autora de numerosos artículos para diferentes medios con más de cincuenta publicaciones sobre Galdós y trece poemarios. Es profesora en varias universidades y participa en cursos, debates y conferencias.