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La interacción con la literatura como punto de partida del aprendizaje


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El aprendizaje significativo es más eficaz porque hace más larga la retención, aumenta la capacidad de aprender y deja mayores huellas cognitivas. El saber literario requiere también de una metodología cognitiva que participe de una buena organización en el aprendiente.

El niño construye su propio aprendizaje porque aludimos constantemente a la evolución, a las necesidades particulares de cada niño. El niño tiene que dotar de sentido a lo que aprende, con la guía de los adultos, porque solo así podrá integrar sus nuevos conocimientos en una nueva estructura cognitiva que irá edificando y que tendrán una

Para encontrar la significación de nuestra realidad nuestra mente construye mediante asociación. ¿Qué hacemos entonces con la memorización? Sin memoria no hay inteligencia posible, pero el trabajo de memoria, la asimilación memorística que no esté integrada en un esquema cognitivo producirá mayor dificultad en el niño. El enfoque didáctico literario debe procurar al alumno su propio método de trabajo aprender a aprender, por medio de organizaciones más generales que tendrán su respuesta en el objetivo del texto que queramos “trabajar”.

De ahí que los libros para niños que tenemos para infantil y primaria presentan los contenidos bien secuenciados para facilitar la diferenciación progresiva de ideas, conceptos, hechos, etc. integrando los nuevos conocimientos en los primarios. Bruner (1972) propone que, con la comprensión suficiente de la estructura de un campo de conocimiento, algo que se anticipa a los conceptos posteriores y más avanzados, puede enseñarse de modo apropiado a edades muchas más tempranas. Se puede enseñar cualquier materia a cualquier niño en cualquier edad si se hace en forma honesta. (Bruner, 1972, p.3) Según el aprendizaje por descubrimiento, el desarrollo cognitivo se da en tres etapas o modos generales que se desarrollan en sistemas complementarios para asimilar la nueva información y representarla, así como modificar la ya existente en la estructura cognitiva. El aprendizaje por descubrimiento permite al individuo desarrollar habilidades en la solución de problemas, ejercitar el pensamiento crítico, discriminar lo importante de lo que no lo es, preparándolo para enfrentar los problemas de la vida (Bruner, 1972). Estas etapas son las siguientes:

1) Modo Enáctico: Es la primera inteligencia práctica, surge y se desarrolla como consecuencia del contacto del niño con los objetos y los problemas de acción que el medio le da. Consiste en representar cosas mediante la reacción inmediata de la persona. Este tipo de representación ocurre marcadamente en los primeros años de la persona, y Bruner la ha relacionado con la fase senso-motora de Piaget en la cual se fusionan la acción con la experiencia externa. Él plantea que, durante los primeros años, la función importante es la manipulación física: «saber es principalmente saber cómo hacer, y hay una mínima reflexión» (Bruner, 1966). En resumen, es la representación por acción.

2) Modo Icónico: Es la representación de las cosas a través de imágenes o esquemas espaciales independiente de la acción. Esto indica que se pueden usar imágenes mentales para representar objetos. Esto sirve para que reconozcamos objetos cuando estos cambian de una manera de menor importancia. Sin embargo, tal representación sigue teniendo algún parecido con la cosa representada. Aquí, el énfasis se desvía hacia la reflexión y el individuo se hace más capaz al representar aspectos internos del ambiente.

3) Modo Simbólico: Aquí es cuando la acción y las imágenes se dan a conocer, o más bien dicho, se traducen a un lenguaje. Consiste en representar una cosa mediante un símbolo arbitrario que en su forma no guarda relación con la cosa representada. El modo simbólico produce un orden más elevado del pensamiento lo cual lleva a los conceptos de equivalencia que significa reconocer las características más comunes de diferentes objetos y sucesos, además es fundamental para clasificar. Esto es lo que hace posible la simbolización o lenguaje, por lo tanto, el lenguaje es el centro de desarrollo intelectual. El lenguaje tiene un origen cultural y depende del pensamiento.

El lenguaje simbólico, se hace pensando y el pensamiento se verbaliza. (L.Vigostky), significa esto que se construye primero el lenguaje en el exterior y luego se construye el pensamiento en el individuo. Por ejemplo, el número tres se representarían icónicamente por, digamos, tres bolitas, mientras que simbólicamente basta con un 3. El pensamiento se hace cada vez más abstracto y dependiente del lenguaje. El individuo adquiere una habilidad para tratar tanto con proposiciones como con objetos. Los tres modos de representación son reflejo de desarrollo cognitivo, pero actúan en paralelo. Es decir, una vez un modo se adquiere, uno o dos de los otros pueden seguirse utilizando de una manera complementaria. (Moreno, 2009, p.4)

La literatura para niños es una de las materias que sin duda aportará la maduración de la personalidad de los niños. La razón es que se incluye en una de las disciplinas que están mejor dotadas para armonizar los ámbitos cognitivos y afectivos del ser humano: emociones y razón. La interacción con esos textos aporta al niño la capacidad crítica y creadora necesaria para su desarrollo. La nueva literatura para niños se enfoca en la parte activa del niño permitiéndole la posibilidad de ser parte del proceso mediante un esfuerzo cocreador que se abre al pasado y también al futuro mediante nuevos mundos, nuevas posibilidades.

Sabemos que la literatura es una ficción, una mentira, un juego, pero en ese juego participan todos los agentes (niño, escuela, familia y docente) como exploradores verbales. La literatura para niños se diferencia de otros textos literarios en que, a pesar de ser ficticia, no hay engaño, pues aceptamos la convención; y nos enriquece porque es un discurso sin fingimientos que el niño comprende en su perfección.

Tanto Bruner (1970) como Ausubel (1983), por tanto, sostienen que el aprendizaje se produce por interacción de los esquemas mentales previos del sujeto con la nueva información proveniente del medio o contexto. La información nueva, que es la que procesamos con la lectura, con los primeros libros, no sustituye a los conocimientos previos del alumno, sino que los interacciona formando una unidad de razonamiento con aquellos que ya estaban presentes. Otro elemento fundamental es la debida instrucción expositiva, la cual comunica el contenido que va a ser aprendido en su forma final y el grado de motivación transmitido por el docente y garantizar un aprendizaje eficaz y eficiente.

 

Doctora en filosofía y letras, Máster en Profesorado secundaria, Máster ELE, Doctorando en Ciencias de la Religión, Grado en Psicología, Máster en Neurociencia. Es autora de numerosos artículos para diferentes medios con más de cincuenta publicaciones sobre Galdós y trece poemarios. Es profesora en varias universidades y participa en cursos, debates y conferencias.

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