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Torrijas y tradiciones: Sabores de Semana Santa en Valdeluz


(Tiempo de lectura: 1 - 2 minutos)

Valdeluz, un lugar encantador situado en las proximidades de Andalucía o Castilla donde las tradiciones de la Semana Santa y la gastronomía típica se entrelazan creando un ambiente único y acogedor. Las calles se adornaban con flores de vivos colores, y el aire se llenaba con el aroma de incienso y cera quemada. Pero había algo más que contribuía a la magia de esos días: la cocina.

En la casa de doña Clara, la preparación de las torrijas había comenzado. Era la mañana del Jueves Santo, y ya se podía sentir el dulce aroma del pan empapado en leche y huevo, frito en aceite caliente y espolvoreado con canela y azúcar. Era una receta heredada de generaciones, un tesoro familiar que doña Clara preparaba con amor y dedicación.

Pero las torrijas no eran el único manjar de la temporada. En la cocina de don Luis, el vecino, el bacalao al pil pil burbujeaba en la sartén, prometiendo deleitar los paladares de todos los que tuvieran la suerte de probarlo. Y cómo olvidar los garbanzos de la abuela Ana, cocinados con espinacas y servidos como potaje, una tradición que reunía a la familia alrededor de la mesa.

La plaza del pueblo se convertía en un festín de sabores, colores y aromas. Los niños corrían entre las mesas, sus risas mezclándose con el murmullo de las conversaciones y el crujir de las hojas de palma. Los adultos compartían historias y recuerdos, reforzando lazos que el tiempo no había podido desgastar.

Fue entonces cuando doña Clara tuvo una idea maravillosa. "¿Por qué no unimos nuestras recetas y sabores en un gran libro, un legado para las futuras generaciones? Podríamos llamarlo 'Entre platos y páginas: sabores de Semana Santa'", sugirió con entusiasmo.

La idea fue recibida con aplausos y sonrisas. Cada uno aportaría su receta, su historia, su pequeño pedazo de alma. Así, mientras las torrijas doradas reposaban sobre la mesa, junto al potaje humeante y el bacalao brillante, el pueblo comenzó a escribir su historia, uniendo tradición y sabor, fe y comunidad.

La Semana Santa se convirtió en mucho más que una celebración religiosa. Se transformó en un testimonio del poder de la comida para unir corazones, en un recordatorio de que, entre platos y páginas, se tejen historias que perduran en el tiempo, nutriendo tanto el cuerpo como el espíritu.

Doctora en filosofía y letras, Máster en Profesorado secundaria, Máster ELE, Doctorando en Ciencias de la Religión, Grado en Psicología, Máster en Neurociencia. Es autora de numerosos artículos para diferentes medios con más de cincuenta publicaciones sobre Galdós y trece poemarios. Es profesora en varias universidades y participa en cursos, debates y conferencias.