HEMEROTECA       EDICIÓN:   ESP   |   AME   |   CAT
Apóyanos ⮕

Pablo Iglesias, el juego y los liberales (1922)


(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

Los socialistas no fueron partidarios del juego y lo criticaron, especialmente en el reinado de Alfonso XIII. En este sentido, es muy significativa la opinión de Pablo Iglesias en diciembre de 1922 ante una iniciativa gubernamental para atacarlo.

El viejo líder consideraba que el juego era una plaga, y que había adquirido con los conservadores “proporciones verdaderamente aterradoras”. Al parecer, en multitud de localidades se haba permitido montar garitos de todas las clases, para la gente rica, para los que tenían un “mediano pasar” y para los que vivían de un modesto salario.

Pablo Iglesias se quejaba de los estragos que en los últimos años había causado el juego a todo el mundo, incluidos los obreros manuales, haciendo particular mella entre los militares, especialmente en Marruecos.

En todo caso, reconocía que el actual Gobierno, conocedor de esta situación, había considerado preciso no seguir la misma política que los Gobiernos anteriores. Sabemos que desde el siete de diciembre había una Gobierno presidido por el liberal García Prieto. En este sentido, el ministro de la Gobernación, a la sazón Martín Rosales Martel, había dado órdenes severas a los gobernadores recién nombrados para que combatiesen el juego en sus respectivas provincias.

Pablo Iglesias se preguntaba si el nuevo Gobierno realmente iba a combatir el juego y que si era sincera su decisión de terminar con “dicho vicio”. Pero tenía sus serias dudas por los antecedentes de los liberales en el pasado.

Recordaba que habían sido tolerantes con timbas y tahúres, aunque también era cierto que no habían llegado nunca a los niveles de permisividad de los conservadores durante su último largo período de mandato. Pero, además, no habían hecho nunca en las Cortes ninguna campaña contra el juego. Iglesias recordaba que García Prieto en las carreras de caballos de San Sebastián donde ganó el célebre “Rubán”, un asunto al que nos referimos nosotros en un artículo donde el líder socialista criticaba el verano de Alfonso XIII de 1922, había apostado y ganado una importante cantidad de dinero, sin olvidar la existencia de rumores sobre cómo había ganado dicho caballo.

A lo sumo se podía admitir que los liberales disminuirían los garitos, pero no que pretendieran acabar con todos ellos, ni extinguir el juego. Ni lo pretendían ni, aunque lo pretendieran tenían arrestos para realizarlo.

Por eso se preguntaba, ¿se iban a cerrar los Círculos Militares, los grandes Casinos, ciertos Centros artísticos que algunas veces han sido presididos por exministros? En el verano, ¿se impediría que se jugase en San Sebastián o en Santander donde acudía la familia real?, ¿se iba a atrever dicho Gobierno con los poderosos que dominaban esta “industria” del juego, y a los que amparaban a sueldo las innumerables timbas?

No lo iban a hacer ni los liberales ni los miembros de ningún otro partido que sostuviera el régimen monárquico. Solamente terminaría el juego con un vendaval revolucionario.

Hemos trabajado con el número del 28 de diciembre de 1922 de El Socialista.

Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.

Diccionario de Historia contemporánea
Europa en su cenit
El republicanismo en España
El Antiguo Régimen. Sus estructuras sociales, económicas y políticas
El tiempo de las Revoluciones. De 1820 a 1848
Historia del socialismo español
La España del Siglo XVIII. Luces y sombras del reinado de los borbones
Del abrazo de Vergara al Bando de Guerra de Franco
Episodios que cambiaron la Historia de España
El libro de la Gran Guerra

Tu opinión importa. Deja un comentario...

Los comentarios que sumen serán aceptados, las críticas respetuosas serán aceptadas, las collejas con cariño serán aceptadas, pero los insultos o despropósitos manifiestamente falsos no serán aceptados. Muchas gracias.