Islandia y el ADN. II
- Escrito por Emilio Alonso Sarmiento
- Publicado en Historalia
Siguiendo con Islandia, el doctor Kári Stefánsson y la empresa “deCODE”, nos enteramos de que uno de los últimos avances de la empresa, ha sido un método para predecir, el fallecimiento de una persona, en cinco años. Los investigadores hicieron un seguimiento de unos 23.000 islandeses, durante 14 años, midiendo sus niveles sanguíneos, de miles de proteínas. La nueva herramienta fue capaz de clasificar a las personas, en función de su cercanía a la muerte (la ciencia, a veces, me da algo de miedo). En el grupo señalado como de alto riesgo, murió el 88% de los pacientes. En el de menor riesgo, sólo falleció el 1%. El propio Stefánsson reconoce, que esta posibilidad de predecir la muerte, es “escalofriante”.
En 2012, la farmacéutica americana Amgen, compró “deCODE” por unos 320 millones de euros. La empresa islandesa, nunca supo convertir sus descubrimientos científicos, en dinero y, entró en bancarrota en 2009, el año en que toda Islandia, se hundió en la crisis económica. Stefánsson, siempre ha sido un empresario peculiar y controvertido. Se hace una pregunta en voz alta: “¿Qué es la vida?”. Y ofrece una respuesta sin lirismo alguno: “La vida son todos los sistemas, que se ensamblan a sí mismos, contienen ADN, permiten que ese ADN se copie y, facilitan que, sobre la base de esas copias, se forjen otros sistemas autoensamblables, del mismo tipo”.
A su juicio, eso es todo. “El ADN – la molécula con las instrucciones, para formar un ser humano, a partir de un óvulo fecundado – sólo quiere multiplicarse. Es una receta escrita con carbono, hidrógeno, oxígeno, nitrógeno y fósforo, presente en cada célula humana. “Está claro que el ADN, no existe para prestar servicio a los seres vivos. Los seres vivos existen, para servir al ADN. Existen para permitir que el ADN, persista en la Tierra. La preservación del ADN, es el propósito de la vida”. “No es muy romántico, admite Kári Stefánsson, pero no hay Dios. Y es una pena, añade sarcástico, porque sería útil tener uno”.
Pero la esencia humana es más compleja, de lo que imaginó cuando fundó “deCODE”. En 2003, proclamó que esperaba desarrollar, “al menos 10” fármacos, a partir de sus descubrimientos de variantes genéticas, asociadas a enfermedades. Todavía hoy, no existen esos fármacos. “Hay cosas en desarrollo, que llegarán al mercado tarde o temprano”, replica Stefánsson.
El desafío es descomunal. La comunidad científica sabe, desde la década de los ochenta, que hay determinadas mutaciones en el ADN, en un gen llamado KRAS, que inician el cáncer en millones de personas. Sin embargo, el primer fármaco inhibidor de KRAS, llegó a los hospitales el año pasado. El sotorasib, desarrollado por la empresa Amgen, inhibe una mutación específica, denominada KRAS G12C, que está implicada en el 13%, de los casos de cáncer de pulmón no microcítico, el tumor pulmonar más habitual.
El bioquímico Ray Deshaies, vicepresidente científico de Angen, habló con mucha sinceridad, en una rueda de prensa en Reikiavik, con motivo de los 25 años de su filial islandesa: “El retraso de más de tres décadas, no ha sido porque no supiéramos, lo que queríamos hacer, que era inhibir el KRAS, sino porque no teníamos ni idea, de cómo hacerlo”. El médico Kári Stefánsson, tras 25 años y una bancarrota, tiene los pies en la tierra: “Es más fácil llevar a un ser humano a la Luna, que hacer un fármaco realmente bueno”.
Pues eso.
Emilio Alonso Sarmiento
Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.