EDICIÓN EN DÍAS LABORABLES:    ESP    |   EUR    |   AME   |   CAT
⮕ APÓYANOS

La Revolución Francesa. 18 y 19 de Brumario. II


(Tiempo de lectura: 3 - 5 minutos)

El regreso de Napoleón como un héroe, desencadenó en el país un inmenso movimiento de opinión. A Sieyès se le escuchaba en la clase política, pero Bonaparte era popular. Era a la vez, la suerte y la victoria, la cual era para los franceses, el único camino de la paz. En tales condiciones, poco importó que la situación militar hubiera sido enderezada por Brune y por Massena, mientras él estaba aún en el mar.

En la asamblea de los Quinientos, la noticia suscitó entusiasmo, y no fueron los jacobinos, los últimos en celebrarlo con énfasis, y con el doble símbolo de la victoria y la paz. La corriente de opinión era tan fuerte, que el Directorio (el Ejecutivo) no se atrevió a oponerse a ella abiertamente. Sin embargo puso mala cara, ante aquel repentino regreso, que echaba por tierra todos sus cálculos, y que volvía a traer un árbitro. Cuando la noticia del desembarco de Fréjus llegó al Palacio de Luxemburgo, Sieyès estaba esperando a Moreau, que acaba de llegar de Italia. Pero la conversación no tenía ya ningún objeto. “Ahí tenéis a vuestro hombre – dijo Moreau nada más entrar – él hará vuestro golpe de Estado, mucho mejor que yo”.

Aquel hidalgo corso que se encaminaba a Paris, sentía al pueblo mejor que los burgueses regicidas. Pero todavía no sabía, como abrirse camino hacia el poder. Aparentaba ser un republicano modesto y puro, adulaba a los jacobinos, llenaba de atenciones a Moulin y a Gohier, que frecuentaban su casa. Con Barras tenía una relación muy antigua. Pero la verdadera negociación se efectuó con Sieyès y por persona interpuesta. A la llegada de Bonaparte a Paris, su hermano Luciano le expuso, en todos sus detalles, el proyecto de golpe de Estado y de reforma constitucional, pero se negó a reunirse en persona con Sieyès. “Yo no quier brillar ante de tiempo – le dijo a su hermano Napoleón – no me conviene tomar los colores de ningún partido, siendo como soy Presidente de los Quinientos”.

Los contactos, mal iniciados, tardaron mucho en consolidarse, y estuvieron atravesados, por piques de amor propio, entre aquello dos hombres, Sieyès y Bonaparte, a los que todo separaba. Pero que nada podían hacer el uno sin el otro. Los intermediaros que se eligieron fueron Roederer y ¡como no! Talleyrand, ligado a Bonaparte desde Campo Formio (el tratado de paz entre Francia y Austria).

En la mañana del 18 de Brumario, Bonaparte había convocado en la calle Victoria, todos los jefes del ejército, arrolló en su despacho a los vacilantes, sosegó a Bernadotte, multiplicó regalos y promesas. Hacia las 8,30h se dirigió hacia la Asamblea de los Ancianos, seguido de sus generales. Mientras tanto entre los Ancianos, reinada el caos y el desquiciamiento, entre los brumarios decididos y los jacobinos extremistas. Bonaparte, que se hallaba esperando en una salita con Sieyès, decidió entonces intervenir directamente; “Nos han servido el vino y hemos de beberlo”, le replicó a Bernadotte. Cuando entró ante los Ancianos, les soltó un discurso incoherente y brutal, que consternó incluso a sus partidarios. Preguntado, interrumpido, no supo contestar. Y concluyó con la misma amenaza, que les lanzara, no hacía mucho, a los musulmanes de El Cairo: “Acordaos de que yo voy siempre, acompañado por el dios de la victoria y por el dios de la guerra”.

A continuación se dirigió sin demora, a la asamblea de los Quinientos. Pero ni siquiera pudo hablar. Acogido con clamores de ¡Fuera de la Ley!, zarandeado y hasta golpeado por algunos diputados jacobinos, se vio envuelto en un tumulto al pie de la tribuna. Ayudados por Lefebvre y por Murat, sus soldados lo sacaron de allí casi desvanecido.

Fue el sacerdote Sieyès, el que aconsejó entonces la acción: que se hiciese avanzar a las tropas. Pero Bonaparte vaciló ante el fracaso de su golpe de estado “legal”, inseguro sobre la fidelidad de sus tropas. Entonces fue su hermano Luciano el que actuó arengando a los granaderos. Ahora era el presidente de los Quinientos, el que les daba la orden, de arrojar de aquellos mismos Quinientos, a los facciosos, a los “representantes del puñal”. Las tropas, fieles a Bonaparte, ni siquiera tuvieron la necesidad de oírle, para aclamarlo. Y ahora que el asunto se les había confiado a ellas, iba a ser firmemente ejecutado.

Leclerc el cuñado de Napoleón, y Murat, el futuro cuñado, coronaron aquella operación de familia. Murat se llegó ante la entrada de los Quinientos, donde hervían las protestas, y lanzó a sus soldados una breve orden: “Echadme fuera a toda esa gente”. La sala quedó vacía en cinco minutos.

Brumario no fue pues, ni una victoria de la burguesía sobre los jacobinos, ni una victoria del ejército sobre los termidorianos. Fue un complot de los hombres de la Revolución, para salvar sus conquistas contra el Antiguo Régimen. Pero en aquel complot se introdujo “in extremis”, un hombre inevitable que resulto ser César, cuando la mayoría a quien anhelaba, era a Luis Felipe de Orleans.

La Revolución y la República, ya eran historia. Ahora vendría el Consulado y, posteriormente, el Imperio napoleónico.

Pues eso.

 

Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.


EL TIEMPO

GUÍA TV

CARTELERA

CINE EN CASA

PASATIEMPOS

SORTEOS

Necesitamos tu apoyo económico para hacer
un periodismo fiable y con valores sociales

PERIODISMO DE DATOS

El periodismo independiente necesita el apoyo de sus lectores y lectoras para garantizar que los contenidos incómodos que no quieren que leas, sigan estando a tu alcance. Si compartes estas preocupaciones y si valoras la labor de un medio libre que se atreve a plantearlas, apóyanos ahora.

PREGUNTAS FRECUENTES

¿Por qué es importante tu aportación?

Tu contribución nos permitirá seguir publicando información esencial e independiente que podrás disfrutar de forma gratuita sin muros de ningún tipo.


¿Si tengo algún problema en mi transacción?

Escribe a Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.