La flota veneciana en el siglo XVI
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Historalia
Aunque Venecia no se encontraba ya en el culmen en el siglo XVI seguía siendo una potencia política, económica y militar en el Mediterráneo. Su flota había sido la principal en la Edad Media, pero ahora se encontraba detrás de la inmensa potencia naval turca aumentada, además, por el apoyo de los berberiscos del norte de África, y también había que aludir a la flota de los Austrias, que recogía la tradición de la flota catalano-aragonesa, incrementada por los ingentes recursos de la Monarquía Hispánica.
Las flotas mediterráneas se basaban en el navío de larga tradición conocido como galera, una nave baja, con varias filas de remeros y con velas auxiliares, combinando, por lo tanto, la energía de la fuerza humana, ya fuera compuesta de asalariados, ya de condenados (galeotes), ya de esclavos en el caso turco-berberisco, con la fuerza del viento. Junto a las galeras había varios tipos de nave auxiliares, como las galeazas y los bergantines, variantes de la primera. Desde finales del siglo XV se incorporaron a los navíos de guerra la moderna artillería de los cañones.
En tiempos de paz, Venecia contaba con unas veinticuatro galeras armadas. Patrullaban por el Adriático teniendo como base la propia Venecia. Un segundo grupo se situaba en Creta y Chipre. En tiempos de guerra, la Serenísima era capaz de poner en marcha una enorme flota gracias a una organización bien engrasada para construir navíos, gracias al inmenso astillero con miles de obreros. Venecia contaba con su famoso Arsenal, quizás el complejo industrial más importante de Europa antes de la Revolución Industrial. Los venecianos fueron revolucionarios a la hora de construir barcos, comenzando antes por la quilla que por el casco, un método muy rápido y que ahorraba madera. Además, los venecianos fueron pioneros en el trabajo en cadena, ya que cada zona o área se especializaba en la producción de una parte del barco y del armamento. En el siglo XVI alcanzó su perfección y eficiencia productiva, con más de quince mil personas trabajando en su interior en distintas áreas y funciones. Se podían hacer hasta cien galeras a la vez, y después se perfeccionaron con la galeaza.
El impulso de la construcción de galeras fue una decisión política tomada por la República Serenísima cuando se constató el poder turco. La terrible derrota de La Prevesa en septiembre de 1530 supuso la pérdida de Morea y de las islas del Mar Egeo. Venecia reaccionó, y para ello contó con la pericia organizativa del almirante Cristoforo Da Canal.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.