Pascual Asensio, un agrónomo fundamental del XIX. La Escuela Central de Agricultura. I
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Historalia
En el largo proceso de gestación de la primera escuela de agricultura de España con carácter académico, nuestro biografiado jugó un papel decisivo, además de ver coronado su esfuerzo con el nombramiento de director de la misma.
Los antecedentes inmediatos y que llevaron a la definitiva fundación de la escuela comienzan en el año 1854, aunque intentos y tentativas se pueden rastrear en los decenios anteriores. Pues bien, en este año, Francisco Luján, a la sazón ministro de Fomento, encargó a Pascual Asensio, Agustín Pascual y a Fermín de la Fuente, para que, en colaboración con Martín de los Heros, intendente de Palacio, elaborasen un informe sobre los terrenos y lugares del Patrimonio Real más adecuados para instalar la escuela. En este trabajo colaboró, también, el director general del Ministerio de Fomento, José Caveda. Los sitios de Valsaín, El Escorial, El Pardo y Viñuelas fueron deshechados porque no eran adecuados para el cultivo, aunque por su riqueza forestal, eran idóneos para abrir una escuela de montes. El Real Sitio de San Fernando mantenía los restos de la antigua manufactura de tejidos de algodón pero no parecía apropiado porque, en esos momentos, se seguía un complicado litigio judicial con los directores de la fábrica. En el término municipal de Chapinería se encontraba la Granja de San Saturnino pero aquí el problema era que las comunicaciones con Madrid no eran muy buenas, además de que, con cierta frecuencia, quedaba aislada por las crecidas del río Alberche. Por último, necesitaba una reforma muy grande. Quedaba el lugar que siempre había sido considerado el mejor, es decir, Aranjuez. En el informe, pues, se recomienda que sea asentada en este Real Sitio.
Al año siguiente se creó una nueva comisión por real decreto de 6 de julio, y compuesta por Asensio y Pascual, miembros de la primera comisión y como vocales del Real Consejo de Agricultura, Industria y Comercio, así como por Braulio Antón Ramírez, oficial de la Secretaría del Ministerio y jefe del ramo de agricultura del mismo, personaje muy interesante por su posterior Diccionario de Bibliografía Agronómica. Era, pues, una comisión de verdaderos expertos, y tenía como objetivo preparar todo lo necesario para el establecimiento de la escuela en Aranjuez, porque ya se había tomado la decisión política, una vez conocido el anterior informe, de fundarla en el Real Sitio.
Los comisionados inspeccionaron todos los terrenos y lugares para llegar a la conclusión de que la finca, conocida como La Flamenca, era la más idónea, ya que se encontraba en plena vega del Tajo, por lo que tenía asegurado el regadío, y el ferrocarril de Madrid pasaba por ella, y no estaba más que a tres cuartos de legua de Aranjuez, por lo que la condición de que tenía que estar bien comunicada se cumplía con creces. Por último, la propiedad contaba con terrenos de secano, olivar, de árboles frutales y de sombra, y el terreno permitía la distribución de una casa de labor.
El gobierno, en vista de este informe decidió crear la escuela en este terreno, obteniéndose su uso por medio de un contrato de arriendo a largo plazo. El real decreto tiene fecha de primero de septiembre de 1855, siendo, en ese momento, ministro de Fomento, Manuel Alonso Martínez. Esta fundación se completó con una batería legal sobre los aspirantes a entrar en la escuela, y sobre la uniformidad de la enseñanza de las escuelas o granjas-modelos existentes al sistema implantado en la Escuela. Pero la disposición más importante, después de la que crea la escuela, su organización y plan de enseñanza, sería la que crearía las carreras de ingeniero agrónomo y de perito agrónomo. En la escuela se formarían los peritos y harían las prácticas los ingenieros, ya que la formación teórica de éstos se desarrollaría en facultades y escuelas madrileñas de carácter científico.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.