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La ciudad de Madrid en la crisis del Antiguo Régimen


El tres de mayo de 1808 en Madrid o Los fusilamientos en la montaña del Príncipe Pío o Los fusilamientos del 3 de mayo / Wikipedia El tres de mayo de 1808 en Madrid o Los fusilamientos en la montaña del Príncipe Pío o Los fusilamientos del 3 de mayo / Wikipedia

En esta pieza pretendemos realizar un repaso a los cambios que se produjeron en Madrid en el intenso período histórico que va desde la guerra de la Independencia a la estabilización del Estado liberal, es decir, en la crisis del Antiguo Régimen.

Entre 1808 y 1874 transcurrió un trascendental período histórico de grandes transformaciones políticas que afectaron a Madrid. La ciudad pasó de ser Corte de la Monarquía absoluta, es decir, lugar de residencia de los monarcas y de su séquito, a capital del nuevo Estado liberal.

Durante la Guerra de la Independencia tuvieron lugar en Madrid importantes acontecimientos que marcaron la historia de España, pero también de la capital. El 2 de mayo de 1808 los madrileños se enfrentaron a las tropas francesas. Entre los hechos más sobresalientes destacaron el levantamiento del pueblo madrileño en torno al Palacio Real y la defensa del Parque de Artillería de Monteleón, donde se hicieron famosos para la posteridad los militares Pedro Velarde y Luís Daoíz.

La capital pasaría por varias vicisitudes durante la contienda: el restablecimiento de José I en el trono coincidiendo la estancia de Napoleón en Chamartín, localidad vecina a Madrid y hoy distrito de la ciudad, entrada de Wellington en agosto de 1812, aunque luego regresarían los franceses hasta mayo de 1813. Durante la etapa francesa Madrid perteneció, en primer lugar, al departamento de Manzanares y luego a la prefectura de Madrid.

La guerra fue devastadora con Madrid y su entorno: crisis de subsistencia en 1812, que provocó la muerte de 20.00 personas por hambre y enfermedades, y la destrucción del Palacio del Buen Retiro, así como de la Real Fábrica de Porcelanas del Retiro.

El rey Fernando VII recobró su poder absoluto en el año 1814 y el 13 de mayo entraba en la ciudad. Durante su reinado Madrid fue escenario de muchas conspiraciones liberales. En el Trienio Liberal se dieron varios enfrentamientos entre liberales y absolutistas, como el acontecido el 7 de julio de 1822 en la Plaza Mayor entre la Guardia Real y la Milicia Nacional. Cuando se restableció el absolutismo Riego fue ahorcado en la plaza de la Cebada, en pleno centro de la capital.

En 1833 murió el rey Fernando VII y accedió al trono su hija Isabel II, aunque por su minoría de edad se establecieron dos regencias: la primera sería la de la reina María Cristina y la segunda la del general Espartero. En tiempos de la primera regencia se inauguró la división provincial de Javier de Burgos, configurándose la provincia de Madrid.

En 1834 una epidemia de cólera azotó la capital. Un rumor sobre el supuesto envenenamiento del agua por los religiosos provocó la primera quema de conventos y edificios religiosos de la historia contemporánea española. Fue también la época de la primera guerra carlista. Los carlistas llegaron muy cerca de Madrid, tomando Vallecas y Arganda, pero tuvieron que retirarse ante la firmeza del general Espartero. Madrid pasó a tener Universidad en el año 1836 por el traslado de la de Alcalá de Henares.

La Década Moderada se inició con el pronunciamiento de Narváez en Torrejón de Ardoz en julio de 1843 y se cerró con el de O’Donnell en Vicálvaro en junio de 1854, conocido como la Vicalvarada, y que inauguró el Bienio Progresista. Posteriormente, en la época final del reinado de Isabel II Madrid fue el escenario de varios acontecimientos de represión, como la matanza de estudiantes universitarios en la noche de San Daniel, acontecida el 10 de abril de 1865, y el fusilamiento de los sargentos sublevados del Cuartel de San Gil, en 1866.

En relación con las reformas urbanísticas de este largo período debemos empezar por la época del gobierno afrancesado. José Bonaparte inició numerosas reformas urbanísticas de Madrid, aconsejado por el arquitecto neoclásico Silvestre Pérez. Se derribaron varios monasterios y aparecieron nuevas plazas, como las de Santa Ana y San Miguel. En este reinado se inició la construcción de la Plaza de Oriente. También es significativa su preocupación por la creación de cementerios fuera del recinto urbano.

La desamortización de Mendizábal cambió la fisonomía de Madrid. Se construyeron nuevas plazas: la del Progreso (actual Tirso de Molina) y la de Santo Domingo. Se inauguraron nuevos edificios, destacando el Teatro Real (1850) y el Congreso de los Diputados (1851).

Desde 1851 un ferrocarril unía Madrid con Aranjuez. En 1858 se inauguró el Canal de Isabel II para abastecer a la ciudad de agua potable, una de las obras más importantes de todo el siglo XIX. La ampliación y reforma de la Puerta del Sol terminó en 1863. La cerca de Felipe IV que rodeaba a la ciudad fue derribada y se empezó a construir el ensanche, según los planos del arquitecto Carlos María de Castro. El marqués de Salamanca promovió la zona que hoy es conocida como el Barrio de Salamanca en la parte derecha del eje de la Castellana, la que se convertiría en la principal arteria de la ciudad. Este crecimiento urbanístico vino acompañado por la generación de fabulosos negocios vinculados a la especulación urbanística. El caso del marqués de Salamanca sería paradigmático.

Uno de los hitos más importantes en la Historia de Madrid en esta época fue Canal de Isabel II, que cambió el abastecimiento de agua de la ciudad, basado hasta entonces en los conocidos como “viajes de agua”.

Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.

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