Las elecciones municipales son política y Jean-Baptiste Séverac
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Historalia
Los socialistas españoles y europeos siempre se implicaron en materia municipal porque consideraban que se trataba de un ámbito donde conseguir importantes mejoras para la vida de las clases obreras y humildes: vivienda, abastos, educación, higiene pública, seguros sociales, etc.. El socialismo nunca dejó de considerar que, en el camino de la emancipación obrera, el trabajo a corto y medio plazo contribuía a dicha emancipación, permitiendo, además, que los trabajadores y trabajadoras pudieran vivir mejor en sus presentes. El Municipio no era solamente un órgano administrativo de gestión de intereses o servicios, sino un lugar para hacer política, en favor, lógicamente de los trabajadores. Era la política con voluntad transformadora.
En ese contexto rescatamos un artículo que el socialista de Montpellier, Jean Baptiste Séverac (1879-1951), publicó en Le Populaire, y que El Socialista brindó a los lectores españoles a fines de marzo de 1929. Séverac fue docente, redactor de Le Mouvement Socialiste (1911), fundador de la revista L’Avenir (1916), director de la escuela cooperativa socialista en 1918, y tuvo responsabilidades dentro de la SFIO. Fue contrario a la Tercera Internacional y formó parte del Comité de Resistencia Socialista, encabezado por Blum. Después se acercaría a Paul Faure. También estuvo en el comité directivo de Le Populaire, y llegaría a ser secretario general adjunto de la SFIO.
El artículo de Séverac pretendía recordar que toda acción socialista era política, y en relación a las elecciones municipales porque consideraba que había quienes quería hacer creer que este tipo de comicios no eran o no debían ser políticos. Esa postura era defendida, en su opinión, por los sectores conservadores y reaccionarios, que pensaban que solamente se trataba de elegir para la gestión de intereses “puramente materiales”, un pretexto, siempre según nuestro autor, para impedir que los socialistas estuvieran en los Ayuntamientos.
En el caso francés el carácter político de las elecciones municipales quedaba demostrado por el hecho de que los Municipios constituían una parte importante del colegio electoral senatorial. Pero, sobre todo, y en esto se coincidía, en nuestra opinión, con el resto del socialismo europeo, las elecciones eran políticas para la SFIO porque nunca había separado la acción política de la acción social.
Podía considerarse que, ciertamente, algunas de las medidas que se presentaban a los electores podían coincidir con las de otros partidos. Pero los programas del Partido Socialista siempre contenían aspectos propiamente socialistas, y que tenían que ver con el paso del régimen vigente a uno socialista. Por eso, había que, a la vez, destruir y crear, debilitar las fuerzas de la “conservación social” y favorecer las “fuerzas de revolución”.
Con esta idea los socialistas, y seguimos con Séverac, intentaban entrar en los Municipios, como en el Parlamento. Tanto en una institución como en la otra se luchaba por desarmar “un poco a nuestros enemigos y por armar un poco mejor a la clase obrera”. Esto era, pues, política. Lo era hasta en la labor “más menuda y menos vistosa”, como podía ser la puesta en marcha de una escuela o un reglamento nuevo de higiene. Esos eran actos políticos.
Hemos trabajado con el número 6283 de El Socialista, de 30 de marzo de 1929.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.
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