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Ricardo Flores Magón y el anarquismo Mexicano


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Ricardo (i) y Enrique Flores Magón, en Los Ángeles. Ricardo (i) y Enrique Flores Magón, en Los Ángeles.

El movimiento anarquista, internacional por definición, tuvo en México uno de sus focos de desarrollo desde finales del siglo XIX y los primeros lustros del siglo XX. Y Ricardo Flores Magón fue uno de esos genuinos representantes del mismo que dejó una impronta tan indeleble que desarrolló un movimiento que llevaba su nombre en pleno proceso revolucionario: el magonismo.

Los orígenes de un movimiento

No cabe duda de que México forjó su posición revolucionaria por la dinámica del proceso de independencia abierto en 1810 y las dinámica de oposición a los nuevos gobiernos. Los intentos de Hidalgo y Morelos, basados en la participación de los autóctonos de la zona y la reivindicaciones sociales de la tierra.

Estas experiencias, unidas al conocimiento que llegaban de Europa de ideas socialistas, hizo que algunas experiencias basadas en las ideas owenitas o fourieristas, tuvieran en México un país protagonista.

La llegada de las ideas anarquistas a México llegaron de la mano de Plotino Rhodakanaty, un anarquista griego que había emigrado a América, portando con él las ideas de Proudhon y Bakunin. Aunque Rhodakanaty tuvo una evolución particular en su pensamiento, sentó las bases de las ideas libertarias en territorio mexicano, fundado proyectos educativos como La Social. Junto al anarquista griego actuaron otros de enorme trascendencia como fue Francisco Zalacosta o Julio Chávez López.

Sobre estas bases se cimentó la fundación del Partido Liberal Mexicano y el papel desempeñado por Ricardo Flores Magón y su hermano Enrique.

Ricardo Flores Magón

Ricardo Flores Magón fue un personaje central para entender el desarrollo del anarquismo mexicano y la participación de estas ideas en la Revolución mexicana que comenzó en 1910.

Aunque los orígenes de las ideas de Flores Magón fue el liberalismo, para él estas ideas partían de la profundización de las reformas políticas y sociales, inseparablemente unidas a la democratización y modernización de la sociedad.

A principios del siglo XX, los hermanos Flores Magón fundaron el periódico Regeneración, que se convirtió en punta de lanza de las críticas más profundas al régimen de Porfirio Díaz, que llevaba dominando México de forma autoritaria desde 1884.

La oposición ejercida contra Díaz le va a costar el exilio a EEUU y fue en ese momento, cuando van a determinar la fundación del Partido Liberal Mexicano (PLM) en 1906. Junto a Ricardo Flores Magón figuraba su hermano Enrique, pero también otros importantes pensadores que dieron forma al anarquismo mexicano como Librado Rivera o Práxedis Gilberto Guerrero. Un grupo que fueron sentando las bases del sindicalismo mexicano y que tuvieron participación activa en movilizaciones de amplio alcance como la Huelga de Cananea en 1906 en el sector de la minería.

En este momento es cuando Flores Magón va evolucionando en su pensamiento y del liberalismo más radical y profundamente democrático va a evolucionando hacia la defensa de las ideas socialista y anarquistas, basadas en el conocimiento de las teorías de Proudhon, Bakunin y Kropotkin.

El magonismo y la Revolución Mexicana

La profundidad de las críticas que desde Regeneración se desarrolló contra el porfiriato, unido al conocimiento de las ideas anarquistas que poco a poco fueron desarrollándose dentro del PLM, sobre todo de su grupo mas intelectual, convirtió a este grupo en uno de los dinamizadores de la Revolución de 1910. Ese México insurgente que nos legó en un libro magnífico el periodista norteamericano John Reed.

Es este momento cuando podemos situar el magonismo, defensor de un modelo de democracia directa, apoyo mutuo y reparto equitativo de la tierra. Algo que conectaba muy bien con las aspiraciones de los campesinos mexicanos y que en muchas ocasiones no distinguían entre las ideas magonistas y las zapatistas.

Además, Ricardo Flores Magón recibió el ofrecimiento por parte de Francisco Madero de unirse a su modelo de Estado. Una posición declinada por el anarquista que veía que el modelo de Madero no pasaba de ser un mero cambio de poder sin profundizar en las cuestiones sociales.

Estas nuevas medidas dieron como resultado una división dentro del PLM, que debilitó algo su posición en el proceso revolucionario. Mientras una parte estimaba que el partido tenía que colaborar con las instituciones estatales, el sector magonista hablaba de un desarrollo de ideas sociales y económicas que tuvieran al anarquismo como bandera. En cualquier caso, ambos convivieron dentro de la propia estructura partidista.

Sin embargo, el grupo magonista, a medida que la revolución iba entrando en una vía muerta, y ellos iban desarrollando cada vez más su proyecto anarquista, las entradas y salidas de prisión fueron frecuentes para Ricardo Flores Magón.

Los anarquistas mexicanos se implantaron de forma efectiva en México. En 1912 fundaron en la capital la Casa del Obrero Mundial y hubo importantes participación anarquista en los ejércitos revolucionarios, como fue el caso de Antonio Díaz Soto, confeso magonista. Por su parte, Regeneración apoyó el modelo revolucionario zapatista de la zona de Morelos, por las semejanzas entre ambos movimientos.

La salud de Ricardo Flores Magón se fue deteriorando y en 1922 falleció en una de sus estancias en prisión. Sin embargo, su muerte no fue la del magonismo. El periódico por el desarrollado continuó su actividad, y su hermano Enrique, aunque evolucionó hasta apoyar la candidatura de Lázaro Cárdenas en 1933, mantuvo vivo los principios.

La fundación en la década de 1940 de la Federación Anarquista Mexicana tuvo al magonismo como base fundamental, así como la fundación de la Biblioteca Social Reconstruir ya a finales de la década de 1970.

Profesor e historiador. Doctor en Historia por la Universidad Complutense de Madrid (UCM), ha desarrollado su labor docente en distintos centros de enseñanzas medias y universitarias así como en distintos grupos de investigación. Actualmente profesor de secundaria y de la Universidad Carlos III de Madrid.

Especializado en Historia Contemporánea de España y Europa ha centrado su labor de investigación en la historia del movimiento obrero, del socialismo y del anarquismo. Fruto de estas investigaciones ha publicado varios libros entre los que destacaría: Mauro Bajatierra. Anarquista y periodista de acción (LaMalatesta editorial, Madrid, 2011), Abriendo brecha. La lucha de las mujeres por su emancipación. El ejemplo de Soledad Gustavo (Volapük ediciones, Guadalajara, 2013), El movimiento obrero en Alcalá de Henares (Silente académica, Guadalajara, 2013), Por el pan, la tierra y la libertad. El anarquismo en la Revolución rusa (Volapük ediciones, Guadalajara, 2017), Socialismo en el siglo XIX. Del pensamiento a la organización (Queimada ediciones, Madrid, 2017) o Historia de la CNT. Utopía, pragmatismo y revolución (Los libros de La Catarata, Madrid, 2019). Es autor de numerosos artículos, capítulos de libros y conferencias sobre estas cuestiones tanto a nivel nacional como internacional.

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