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¿Quién fue Lidia de Tiatira?


(Tiempo de lectura: 4 - 7 minutos)
Tiatira, en A dictionary of the Bible (1887). / Wikipedia. Tiatira, en A dictionary of the Bible (1887). / Wikipedia.

Lidia de Tiatira1 era una vendedora de púrpura que vivía en Filipos, Grecia. Hoy se la considera una figura representativa de la aceptación de la fe en Cristo por la difusión del Evangelio. En Hechos 16:14-15, Lucas describe cómo se sucedió el contacto con esta poderosa mujer.

El encuadre histórico de esta escena es interesante. Pablo, como buen misionero, primero visitaba los principales centros del país en el que activaba. Por eso, en su segundo viaje misionero que lo llevó a Grecia se dirigió a Filipos2, Tesalónica y Corinto, todas ellas ciudades que se consideraban importantes centros del comercio y la cultura. Un poco más adelante visitó Atenas. En aquel entonces, esta ciudad era el centro de la actividad intelectual de los países del Mediterráneo. La lengua que se hablaba era el griego y es de suponer (al igual que por ejemplo Juan) que Jesucristo también hablaría griego, habida cuenta de que los helenos extendidos en general por toda la zona no eran capaces de hablar otra lengua, por tanto, eran el resto de los habitantes y predicadores quienes se acercaban a ellos en su propio idioma.

Cuando apenas se iniciaba la difusión del Evangelio, Pablo y sus acompañantes llegaron a Macedonia, una provincia romana en el noreste de Grecia. En estas tierras -extrañas para nosotros hoy- se encontraron en Filipos con un grupo de mujeres delante del muro que rodeaba la ciudad. Era sábado y las mujeres oraban. Una de ellas era Lidia, una mujer de negocios emancipada e inteligente que comerciaba exitosamente con púrpura. No era judía, pero según el uso lingüístico de la aquella época era “temerosa de Dios”, es decir una mujer gentil que participaba del servicio judío dedicado a Dios en la sinagoga y que cumplía la ley de Moisés. Su negocio debió haber sido lucrativo y exitoso, al entender que en aquella época la púrpura era una sustancia costosa que se obtenía únicamente de las glándulas de un caracol marino que lleva el mismo nombre. Se la empleaba ante todo para teñir telas. El pasaje bíblico habla de Lidia con mucho respeto. El texto dice que respetaba lo que Pablo decía. Respetar puesto en contexto es asumir, seguir, venerar, adorar: convertirse según explica la escritura. Y ella se dejó bautizar. De este modo fue la primera gentil en Europa en convertirse al cristianismo.

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1 Tiatira (en griego, Θυάτειρα, Thuateira) fue una ciudad de Asia Menor, en los límites de Lidia y Misia, actual Turquía. Fue especialmente famosa por su industria gremial tintorera, atestiguado por un pasaje de los Hechos de los apóstoles e inscripciones del gremio de tintoreros. Posteriormente se levantó sobre ella la moderna ciudad de Akhisar.

2 Fue visitada en algunas ocasiones por el apóstol Pablo (49, 56 y 57). Cuando Macedonia fue dividida en dos provincias por Teodosio el Joven, Filipos fue la capital de Macedonia Primera.

Lydia, que llevaba el nombre de una provincia romana en el oeste de Asia Menor, provenía de la rica ciudad de Tiatira (actual Akhisar o Al-Hissar, Turquía), que se destacó por sus gremios comerciales bien organizados. Los gremios para caldereros y tintoreros eran dos de los gremios más poderosos que estaban muy inmersos en la religión pagana de su época y cuyos miembros debían adorar al dios patrón / diosa de su oficio. Como vendedora de púrpura, Lydia y su esposo probablemente eran miembros de esta, aunque es de suponer que por los datos que nos aporta Lucas, en ese momento fuera una mujer viuda, aunque presidía su hogar con autoridad.

Se creía que los tintes morados utilizados en el área de Tiatira se habían hecho de la raíz más viva (género Rubia) y de un caracol de mar (Murex brandaris). Cada una de estas fuentes de tinte podría usarse para producir varios tonos de rojo púrpura (porphyra) o azul púrpura (yakinthos) dependiendo del proceso y la fibra cruda utilizada. El rojo púrpura fue utilizado por emperadores, estadistas y otros altos funcionarios del gobierno, mientras que el azul púrpura se utilizó con fines religiosos, como las túnicas o las cortinas de los sacerdotes para uno de los muchos templos. Este tinte era el más caro de su época y se decía que valía su peso en plata.

En algún momento, Lydia y su familia se mudaron a Filipos una ciudad principal de Macedonia que se encuentra a unas diez millas al norte de la ciudad portuaria de Neapolis (actual Kavalla). Este fue un excelente movimiento comercial, ya que Filipos era una colonia romana cuya población hablaba latín y disfrutaba de todos los privilegios y derechos de los ciudadanos romanos. Philipos también estaba en la Vía Egnatia,3 una importante ruta comercial este-oeste que conectaba Roma y Asia. Es de suponer al encontrarla según explica la escritura orando con otras mujeres, que Lydia se convirtiera al judaísmo y ya no adoraría a la manera de los Tiatiranos. (Hechos 16:13) Cualquiera que sea la razón, basta con decir que Lydia fue una triunfante mujer de negocios, lo que conlleva hablar varios idiomas, saber relacionarse y capacidad para tomar decisiones.

La Vía Egnatia (en griego antiguo, Ἐγνατία Ὁδός; en albanés, Rruga Egnatia; en macedonio, Виа Игнација) fue una vía construida por los romanos alrededor del 146 a. C. para unir las diferentes colonias romanas desde el mar Adriático hasta Bizancio, y que se extendía por las provincias romanas de antigua Iliria, Macedonia y Tracia, atravesando la moderna Albania, Macedonia del Norte, Grecia, y Turquía. Fue llamada así por Cneo Egnatio, procónsul de Macedonia, quien ordenó su construcción. Cubría una distancia total de cerca de 1.120 km (746 millas romanas) y al igual que otras vías romanas importantes, tenía unos seis metros de ancho y estaba pavimentada con grandes losas de piedras poligonales o revestidas con una dura capa de arena.

13 Y un día de reposo salimos fuera de la puerta, junto al río, donde se solía orar; y sentándonos, hablamos a las mujeres que se habían reunido.

14 Entonces una mujer llamada Lidia, que vendía púrpura, de la ciudad de Tiatira, y que adoraba a Dios, estaba oyendo; y el Señor le abrió el corazón para que estuviese atenta a lo que Pablo decía.

15 Y cuando fue bautizada, junto con su familia, nos rogó, diciendo: Si habéis juzgado que yo sea fiel al Señor, entrad en mi casa y aquedaos; y nos persuadió.

Lucas expone que Lidia persuade (convencer, inducir) a Pablo con palabras poderosas, persuasivas para que entre a su casa y se quede. Parece ser que la joven comunidad cristiana de Filipos se reunía en su casa, porque cuando Pablo y Silas cumplieron su pena de prisión en la cárcel de la ciudad, se encontraron con la comunidad al entrar a la casa de la mujer. Lidia representa por tanto el acogimiento a los misioneros y/o enviados por Dios, ya que acoge a Pablo y a lo que difunde. Quedarse en la casa de Lidia es un hecho también social que denota la confianza, el hermanamiento entre los primeros cristianos y cómo se ayudaban unos a otros. La figura femenina -leyendo entre letras- y por la información que tenemos hoy, aparece siempre de una manera o de otra como un lugar principal que abre puertas a la conversión de gentiles, anidando fuertemente en las creencias. Esa fue Lidia.

Doctora en filosofía y letras, Máster en Profesorado secundaria, Máster ELE, Doctorando en Ciencias de la Religión, Grado en Psicología, Máster en Neurociencia. Es autora de numerosos artículos para diferentes medios con más de cincuenta publicaciones sobre Galdós y trece poemarios. Es profesora en varias universidades y participa en cursos, debates y conferencias.


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