A propósito de la declaración de guerra de Estados Unidos a España (1898)
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Cultura
El 21 de abril de 1898 el Congreso de los Estados Unidos declaró la guerra a España. A propósito de este acontecimiento recordamos el 98 español.
A finales del siglo XIX, España vivió una profunda crisis que tuvo como detonante las guerras de independencia colonial de Cuba (1895-1898) y de Filipinas (1896-1898). El origen de estos conflictos debe hallarse en la política llevada a cabo por los partidos conservador y liberal, que bloquearon todo tipo de reformas en las colonias. La mayoría de políticos españoles era contraria a otorgar algún tipo de autonomía a Cuba porque se consideraba equivalente a la independencia. Maura intentó un plan de reformas coloniales en 1893 y las Cortes se opusieron. Esta tajante actitud provocó que aumentasen los partidarios de la independencia en Cuba. Por otro lado, estarían los intereses expansionistas de los Estados Unidos, especialmente en el Caribe.
En 1895 estalla la revuelta con José Martí, el Partido Revolucionario Cubano, y los generales Máximo Gómez y Antonio Maceo, como protagonistas. La contienda adquiere un fuerte contenido revolucionario porque muchos insurrectos eran campesinos impulsados por el partido de Martí. Pero éste muere al poco tiempo, en combate.
España envió a Martínez Campos para que intentara emplear la misma estrategia que puso fin a la guerra de los Diez Años, pero, en vista de que no se obtienen claros resultados, se cambia la estrategia por una línea dura en la figura del general Weyler, que pretendió una victoria sin cesiones de ningún tipo. Pero esta opción no progresó y se optó, a partir de 1897, por una línea de negociación. A la muerte de Cánovas en ese año, el nuevo Gobierno de Sagasta envió a Ramón Blanco, que decretó la autonomía y una amnistía, pero fueron medidas que llegaban tarde, porque Estados Unidos estaba decidido a intervenir.
Casi simultáneamente al conflicto cubano, estalló una sublevación en Filipinas, una colonia formada por un archipiélago casi olvidado por la administración española, con unos recursos naturales mal aprovechados. La presencia española casi se circunscribía a las órdenes religiosas. El levantamiento fue duramente reprimido, fusilándose a José Rizal. La insurrección parecía dominada en diciembre de 1897 cuando Estados Unidos decide intervenir pactando con los rebeldes y atacando la escuadra española.
Los Estados Unidos participan en la guerra de Cuba por sus intereses económicos, especialmente, los de la American Sugar Refining Company (azúcar). Antes de intervenir militarmente, los EEUU hicieron todo tipo de gestiones para resolver el conflicto a su favor incluida una oferta de compra a España de la isla. El pretexto para intervenir será la voladura del Maine, crucero norteamericano fondeado en el puerto de La Habana. Estados Unidos dio un últimatun a España: no se declararía la guerra a menos que renunciara a la soberanía sobre Cuba en el plazo de tres días. El gobierno español, apoyándose en una campaña de patriotismo belicista lanzada por la prensa, se lanzó a una guerra para la que el país no estaba preparado.
La flota española es aniquilada en Santiago de Cuba. En Cavite (Filipinas) la flota española sufre otra gran derrota.
La guerra termina con el Tratado de París de diciembre de 1898. España perdía Cuba, que es ocupada provisionalmente por EEUU y cedía Puerto Rico, Guam y las Filipinas. Posteriormente, España venderá a Alemania las Palao, Marianas y Carolinas. Es el fin del imperio español. España sólo conservaba enclaves en África.
Las repercusiones del Desastre del 98 son importantes para España. En primer lugar, por la pérdida de vidas por la guerra y las enfermedades. Hay que tener en cuenta, además, que la mayor parte de los soldados pertenecían a las clases populares, ya que las clases acomodadas se libraron del servicio militar mediante un pago en metálico.
Las pérdidas económicas alteraron las finanzas españolas y los precios. En todo caso, hubo una consecuencia positiva, ya que se produjo una importante repatriación de capitales.
Aunque no se generó una crisis política inmediata, el desastre colonial puso de manifiesto las carencias del sistema político de la Restauración. España se había quedado sin pulso, como expresó Francisco Silvela en un famoso artículo.
La pérdida del imperio provocó una crisis cultural de gran trascendencia, de la que surgió la Generación del 98, así como de una conciencia crítica que exigía una profunda regeneración política, económica e ideológica de la vida española. No sólo se ponían en cuestión los pilares del sistema político de la Restauración, sino, incluso, la propia identidad de España.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.
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