!Cuánto dolor ha traído la lluvia!
No es este el artículo que me hubiera gustado escribir esta semana. Ojalá no hubiéramos vivido esta DANA.
- Publicado en Opinión
Doctora en Filosofía por la Universidad de Valencia.
Tutora de Sociología en la UNED (Valencia)
Miembro del consejo de redacción de la revista Temas para el Debate, y crítica de libros de la revista Sistema.
Articulista en la revista digital Sistema Digital.
Miembro de las asociaciones literarias Concilyarte y Clave.
Ha codirigido cursos de la UIMP (Valencia)
Miembro de varias ONG Greenpeace, Médicos Sin Fronteras, Cruz Roja, Amnistía Internacional y Fundación Hugo Zárate.
Coordinadora de actos culturales: mesas redondas, presentaciones de libros, encuentros literarios y exposiciones.
Varias publicaciones: artículos de prensa, críticas de libros, artículos de reflexión filosófica, antologías poéticas, novela y ensayo.
No es este el artículo que me hubiera gustado escribir esta semana. Ojalá no hubiéramos vivido esta DANA.
Los jóvenes tienen problemas propios de su generación, que son muy diferentes a los que podíamos tener las generaciones anteriores. Es lo normal. También tienen otras ventajas que no tuvimos muchos como el acceso a los estudios, el mayor conocimiento de idiomas, la facilidad de viajar, la libertad sexual y de pensamiento y vivir en democracia.
Como advierten numerosos periodistas especializados en Oriente Medio, Netanyahu quiere una guerra a gran escala, y “hoy está un paso más cerca de conseguirlo”. Lleva años en guerra en vez de buscar la paz en el territorio, y mientras esté Netanyahu al frente de Israel no parece que se vislumbre otro camino.
Aún no puedo opinar sobre la serie que se estrena esta misma semana, “Las abogadas”, porque este artículo es previo a su estreno. Tampoco importa, porque el mérito de la serie, en mi opinión, ya está ganado.
Podríamos empezar este artículo preguntándonos qué tienen en común el laborista británico Keir Starmer y la ultraconservadora Giorgia Meloni. Y la respuesta sería: el mismo problema que tiene hoy toda Europa y que se llama Inmigración.
El debate entre Kamala Harris y Donald Trump se ha saldado con un claro triunfo de la primera. Afortunadamente, esto da un respiro a la democracia estadounidense y, por extensión, a la democracia mundial que podría verse contagiada con un posible triunfo de Trump.
Septiembre es la vuelta al colegio, al trabajo con la depresión postvacacional, y a la realidad como si el mundo se parara en agosto y no ocurriera nada. Pero no es así. El mundo nunca se para.
La democracia tiene la delicadeza de una planta que debe mantener las condiciones de humedad, sol, tierra y nutrientes adecuados para crecer. Si la planta necesita del equilibrio de la naturaleza y los excesos o defectos ponen en peligro su existencia, la democracia necesita del equilibrio social que garantice que todas sus partes funcionan correctamente y, si alguna falla, se puede corregir de inmediato, aplicarle los nutrientes necesarios, y que vuelva a florecer.
“La ética del egoísmo” la representan personajes como Milei, Trump, Bolsonaro, Le Pen, Orbán, Abascal y la propia Ayuso. Todos ellos representan un patriotismo de cartón, de la defensa de lo nuestro cuando ese “nuestro” no es el conjunto de la ciudadanía de cada país, sino los intereses de la clase a la que representan. Por eso, defienden las bajadas de impuestos a ricos, la eliminación de la justicia social, la pérdida de derechos y el desmantelamiento de un Estado de Justicia y Bienestar.
“La justicia social es aberrante”, dice Javier Milei y otros lo aplauden. Hay quienes le ríen la gracia porque significa un ataque al socialismo democrático cuando añade que “es un robo”, y otras como Ayuso porque realmente creen en ese neoliberalismo sin control cuando ya en la campaña de mayo del 2023 declaró que “la justicia social es un invento de la izquierda” que solo sirve para promover “la cultura de la envidia”.
“Debemos hacer frente a la intolerancia trabajando para atajar el odio
que se extiende como un reguero de pólvora por Internet”.
António Guterres
Secretario General de las Naciones Unidas, 2021.
Quedan días para definir tu futuro más próximo, pero también las líneas por las que surcarán los caminos de nuestros hijos e hijas.
Y tengo la triste sensación de que dentro de ti se han colado soberbios enemigos dispuestos a destruir tu corazón. Nadie mejor que tú sabe el desgarro brutal que supuso el primer tercio del siglo XX, aquellas dos guerras mundiales y las que se vivieron en los aledaños europeos como las dictaduras españolas y portuguesas. Nadie mejor que tú sabe lo que supuso la posterior reconciliación y creación del proyecto de Unión Europea.
“Que siempre ha habido chorros, maquiavelos y estafaos, contentos y amargaos, valores y dublés”
“Ya no hay quien lo niegue. Vivimos revolcaos en un merengue. Y en un mismo lodo, todos manoseaos”
“No hay aplazaos, ni escalafón. Los inmorales nos han igualao. Si uno vive en la impostura y otro afana en su ambición, da lo mismo que sea cura colchonero, rey de bastos, caradura o polizón”
El PP se aleja cada vez más de ser un partido conservador europeo. Cada declaración que hace Feijóo y, sobre todo, cada decisión legislativa que toma el PP en las comunidades autónomas para “contentar” a su socio Vox están reconfigurando a un PP cada vez más escorado hacia la ultraderecha.
Estamos en la semana previa a las elecciones catalanas, pero poco análisis más se puede hacer hasta que no lleguen los resultados de las urnas, donde el pueblo catalán deberá decidir si confía de nuevo en un independentismo que está llevando al bloqueo y la parálisis a Catalunya o si opta por un camino progresista. Todo sea que la fragmentación de voto haga imposible un gobierno, y Catalunya vuelva a las urnas.
“El miedo es una de las emociones que necesitamos para sobrevivir, porque nos pone en guardia ante los peligros. No es como el odio, que resulta innecesario para vivir y, sin embargo, hay quienes se empeñan en cultivarlo para generar guerras, polarizaciones y conflictos”. Esta reflexión la realizó la filósofa Adela Cortina en una entrevista reciente.
Resulta complejo extrapolar resultados de unas autonomías a otras sin contar con las propias características del territorio y de sus gentes.
Hay declaraciones que son decisivas, que marcan una forma de pensar, que dicen mucho más de lo que se pronuncia, y que se convierten en un bumerang político que te devuelve una verdad incómoda y cruel.
Siempre me resulta un poco bochornoso escribir sobre las actuaciones vergonzosas que se realizan en política. Y me genera cierto apuro por dos razones: una, porque yo también he estado en política con debates parlamentarios broncos, donde resulta muy difícil inhibirse a un ambiente caldeado y polarizado; dos, porque no me considero apta para criticar las actuaciones de los demás, aun no siendo ejemplarizantes.
Ya no se puede mirar al país vecino para confiar en que la socialdemocracia puede gobernar con mayoría absoluta como ocurría con Antònio Costa. Sino todo lo contrario, hay que estar alerta sobre lo que está ocurriendo a nivel global desde hace tiempo: el auge de la extrema derecha.
Si elevamos un poco la mirada sobre la política doméstica que nos empequeñece en un análisis excesivamente nacional, observamos que la situación global es altamente preocupante. Si estuviéramos protagonizando un thriller, nos encontraríamos en alarma roja. Lamentablemente la realidad está siendo tan o más cruel que una película.
No corren buenos tiempos para el PSOE que está viviendo situaciones muy complicadas.
En 2017, el economista y pensador Joaquín Estefanía publicó un libro, fiel reflejo de la situación social provocada por la crisis del 2008, por todos los fenómenos que antes la produjeron y por todas las consecuencias de “austericismo” impuesto a la que se sometió a muchos países y a una ciudadanía que sufrió la locura de un capitalismo voraz.
Qué fácil resulta sumarse a los problemas desde el populismo, utilizando la exageración y el simplismo ante la complejidad de los problemas y sin dar ninguna respuesta o solución, más allá de destrozarlo todo.
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