23-F, el rey Juan Carlos y la inconveniencia de Feijóo
Entre la ley de Secretos Oficiales, en vigor, y la de Información Clasificada, en vías de progreso al parecer inobjetable, se ha abierto camino la publicación de los documentos del 23F, en efeméride de 45 años de aquella infausta memoria, con un resultado “de azul desganado que los ingleses llaman gris”, que dice Borges, en El Aleph. Las 167 unidades temáticas, como intitula el gobierno, responsable de su publicación, apenas han hecho otra cosa que confirmar cuatro décadas y media después lo ya sabido y reproducido por investigaciones periodísticas aparecidas tiempo atrás. Fallecidas las figuras estelares de la tentativa de golpe de Estado, con la excepción de Tejero, quien más visibilidad ostentaba, que lo hizo dos días después de la publicación, el gobierno ponderó, quizá con acierto, que, con la redondez de los 45 años, hacer públicos estos documentos lo que se pretendía era desmitificar aquellos acontecimientos que produjeron mucho daño reputacional a la idea institucional, histórica y geográfica de España. Solo quedaba el teniente coronel Tejero en la coincidencia de la aireación de los documentos, pero la involuntaria colaboración del destino ha colocado la publicación a la par del óbito del golpista.
- Publicado en Opinión
- Escrito por Antonio Campuzano